LIBROS Y AUTOESTIMA

Dice un proverbio árabe que libros, caminos y días dan al hombre sabiduría. La lectura es fuente infinita de conocimiento, es el acceso al saber desde la curiosidad y la autoestima de querer progresar como persona. Un libro es una puerta para salir del espacio de seguridad y plantarse en territorios nuevos, elaborar planes y objetivos diferentes y provocar la ruptura de prejuicios mentales que lastran y empobrecen. Hay un libro para cada momento de la vida, para cada aprendizaje que uno necesita afrontar. Hay libros para desarrollar la inteligencia emocional, la inteligencia financiera o la inteligencia social. Libros que en un momento de nuestra vida nos parecen equivocados, superficiales o incomprensibles en otras circunstancias, con otras experiencias ya vividas, nos parecen acertados, profundos y entendibles. Es la magia de los libros, que cambian a través de los ojos de quien los lee.

La lectura es un ingrediente básico en la dieta de la felicidad. Leer es un ejercicio que desarrolla fortaleza emocional, ayuda a entender en profundidad las emociones propias y ajenas así como dar una mejor respuesta a los conflictos emocionales. Leer es meditar, dedicarse tiempo de calidad a uno mismo a través de la reflexión, de la imaginación y de la creatividad. Leer es descansar, un ocio activo que nunca es una pérdida de tiempo. La lectura es enemiga mortal del aburrimiento; un silencio buscado y una soledad agradecida son compañeros inseparables en la acción de leer. Leer es mantener en forma el cerebro, activar las neuronas y estimular la atención. Leer es para el cerebro como pasear para el corazón. Aumenta la reserva cognitiva, que actúa de protectora para patologías como la demencia. Leer protege contra el estrés, ayuda a desconectar y a distraer la mente más allá de preocupaciones y ansiedades. Una novela, un cuento o un relato consiguen que cojamos una distancia sana del día a día y volvamos a la realidad con otra perspectiva.

La falsa autoestima también está presente en el hábito de leer. La pedantería de tener que leer tal o cuál lista de libros porque todos lo hacen o son los libros que hay que leer para ser tenido como culto. Si hay que apoyarse en la opinión de otros para saber qué leer, es mejor hacerse estas preguntas: ¿qué leen los que disfrutan de la lectura si yo quiero disfrutar de ella?, ¿qué leen los que son felices si yo quiero ser feliz?, ¿qué leen los que son independientes financieramente si yo también quiero serlo? Recuerda que no lees para nadie más importante que para ti mismo. Convierte la lectura en un hábito en tu vida, sé un ejemplo para tu familia y que te vean disfrutar de leer. Provócales curiosidad. Deja que el libro te elija a ti y sumérgete en él. Paladea el placer de una buena lectura y recuerda que el principal peligro de un libro es que permanezca cerrado.

Frase: “Donde se quiere a los libros, también se quiere a los hombres”. Heinrich Heine (poeta)

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