11 Ene CONFORT TÓXICO
Decía Confucio que el hombre superior piensa en la virtud y el hombre vulgar piensa en la comodidad. La zona de confort hipnotiza y seduce, creando parálisis, pereza y procastinación. Cuando el principal fin en mente es permanecer en la zona de confort, se corre el riesgo de consumirse, pudrirse emocionalmente aunque no pase nada malo. Estar parado es entonces realmente retroceder. Parapetarse en la zona de confort es abandonarse, resignarse, rendirse, acomodarse. También hay superstición sobre la zona de confort. La idolatría del control, la quimera de la seguridad. Hay quienes creen que cruzarse con un gato negro les traerá mala suerte, hay quienes creen que la seguridad total existe y es totalmente dependiente de sus actos. Es la misma fantasía. Unir control con seguridad es otro tipo de superstición. Más sutil, más racionalizada pero igualmente una superstición. Crear un búnker racional que se piensa indestructible, un Titanic mental que no resiste a la realidad cuando ésta se pone terca. De repente, por rápido o por inesperado, por bajar la guardia o por una crisis, porque...