Blog de Parentepsis

Decía Confucio que el hombre superior piensa en la virtud y el hombre vulgar piensa en la comodidad. La zona de confort hipnotiza y seduce, creando parálisis, pereza y procastinación. Cuando el principal fin en mente es permanecer en la zona de confort, se corre el riesgo de consumirse, pudrirse emocionalmente aunque no pase nada malo. Estar parado es entonces realmente retroceder. Parapetarse en la zona de confort es abandonarse, resignarse, rendirse, acomodarse. También hay superstición sobre la zona de confort. La idolatría del control, la quimera de la seguridad. Hay quienes creen que cruzarse con un gato negro les traerá mala suerte, hay quienes creen que la seguridad total existe y es totalmente dependiente de sus actos. Es la misma fantasía. Unir control con seguridad es otro tipo de superstición. Más sutil, más racionalizada pero igualmente una superstición. Crear un búnker racional que se piensa indestructible, un Titanic mental que no resiste a la realidad cuando ésta se pone terca. De repente, por rápido o por inesperado, por bajar la guardia o por una crisis, porque...

Sigmund Freud, habló por primera vez, de forma más extensa del complejo de castración en 1908, en su ensayo “Sobre las teorías sexuales infantiles”, aunque ya hizo en 1900 mención al mismo tema en “La interpretación de los sueños”. Al margen de todas las connotaciones y simbolismos fálicos, a riesgo de simplificarlo en exceso y con el perdón de los psicoanalistas, el complejo de castración viene a significar algo así como que el niño por primera vez teme perder su poder, seguridad, confianza y tal vez su propio valor. El complejo de castración guarda una estrecha relación con el complejo de Edipo y viene determinado por la irrupción del padre y la autoridad que este simboliza en la realidad infantil. Cuando, por la razón que sea, el complejo de castración no se termina de superar quedan secuelas y como adultos aparecen sentimientos de infravaloración, incapacidad para asumir los desafíos que el desarrollo del propio talento impone y una baja autoestima. Pero sobretodo lo que caracteriza este complejo es la aparición de la angustia. La autoestima es...

Si por tendencia eres capaz de saber lo que la otra persona está pensando, si te das cuenta del porqué de los comportamientos de la gente que te rodea, si con audacia descubres los entresijos de las mentes ajenas, este blog será de tu interés. Acaban de entrar, en el mismo café en el que relajadamente tomas un té, un padre con sus tres revoltosos hijos armando un buen revuelo y rompiendo la tan preciada calma que habías logrado reunir. Cada minuto que pasa, los niños se comportan peor y peor ante la mirada perdida del padre y una manifiesta indiferencia. Se levantan de su mesa, revolotean por el café dando golpes en el mobiliario, gritando y armando escándalo,… mientras el padre de los menores allí sigue, impasible. Indignado por la escena piensas en la irresponsabilidad del hombre, en la falta de disciplina de los niños, criticas y juzgas la escena duramente de manera justa ya que solo hay que verla para darte cuenta de lo que allí está ocurriendo, un padre que pasa de sus...

A veces cuesta mucho ser coherente con uno mismo, con nuestros ideales, con nuestros valores y con nuestros principios. A veces resulta tentador, en el corto plazo, cambiar de ideales para conseguir rápidamente lo que queremos en ese momento. Como decía Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. A veces la comodidad vence a la integridad. Cuando no vives como piensas, acabas pensando como vives. La vida te va ocurriendo, sin sensación de llevar el timón de la misma. Siendo reactivo a lo que va pasando y respondiendo como uno buenamente puede o le dejan. La coherencia otorga dirección y rumbo a nuestras vidas. Sabemos por qué decimos sí y por qué decimos no. La flexibilidad mental, una virtud y una señal de inteligencia, se convierte en laxitud, una debilidad asociada a la falta de tensión y disciplina, cuando no hay coherencia. Todo acaba dando igual si no hay coherencia. ¿Qué más da actuar bien entonces? ¿Por qué esforzarnos? ¿Por qué elegir el camino difícil? Ser coherente se asienta en compromisos,...

Vas camino de una reunión y te encuentras en un atasco, es una reunión importante y sabes que ya llegarás tarde, sabes también como le molestan esas cosas a tu jefe. Sientes ansiedad y malestar porque sabes que se va a enfadar y te lo va a echar en cara. Te han vuelto a llamar del colegio, tu hijo adolescente otra vez ha vuelto a tener una actitud retadora con un profesor, no es la primera vez que pasa, te dijeron que la próxima vez tendría consecuencias, notas la frustración, sientes tu cuerpo tenso y aprietas los dientes mientras pides disculpas por teléfono. Sabes que al llegar a casa volverá a haber gritos, portazos y discusiones y solo pensar en ello hace que se te ponga un nudo en el estómago. Llevas tiempo con tu piso en venta, pensabas que ya habías encontrado un comprador, pero esta tarde te han llamado de la inmobiliaria diciéndote que ha decidido no continuar con la operación. Notas como se extiende esa sensación de decepción, te habían dicho que estaban casi...

¿Te has preguntado alguna vez cuántas vidas mantienes a la vez? En épocas en nuestra vida, a horas, en momentos o instantes, nos convertimos en otras personas distintas a quién realmente somos. Nos disfrazamos, haciendo uso de los personajes que conforman nuestra identidad, y actuamos como si de una obra de teatro se tratara para un público real o, incluso a veces imaginario. Socialmente es algo aceptado y también valorado como una buena habilidad. El problema viene cuando no tenemos consciencia de que estamos usando un personaje o si es el personaje el que nos maneja a nosotros. Existen personas capaces de mantener esos disfraces tanto tiempo puesto que no son capaces de diferenciar quienes son en realidad llegando a confundir la ropa que se ponen con la verdadera piel. Mentir, ocultar, transformar la realidad, negarla,… genera un fantasía lejana de la realidad por un lado atractiva, ya que en ella te permites cosas que quizás en tu día a día no, pero muy dañina y peligrosa corriendo el riesgo de apreciar más esa vida que creas que la...

Pensar está sobrevalorado, es una habilidad más que te ha dado la evolución para sobrevivir en entornos cada vez más complejos. Pero no es más importante por ejemplo que comer. Pensar, estar preocupado por algo, no te va a alimentar. Darle vueltas a algo sin parar, en modo centrifugadora, no aporta nutrientes a tu organismo. Al pensar constantemente sobre problemas, preocupaciones, posibles fracasos y catástrofes futuras le estás dando más importancia a esta habilidad que a otras muchas igual de importantes que ella. Por ejemplo siente, no seas una máquina de pensar. Date tiempo para buscar sensaciones, comiendo, paseando, charlando o riendo. Pensar es hablar con uno mismo. Pensar demasiado es soltar un monólogo interminable, un sermón hacia ti mismo que parece estás obligado a escuchar. Pero, ojo, puedes levantarte de la silla e irte. Abandona la charla, el sermón y vete. Fuera hace sol, o llueve, da igual, estás mejor. Pero no hay monólogo. Para algunas personas, negarse a escuchar ese sermón interno, esa charla interminable, es un acto de inconsciencia, como si dejar de...

Simplificar implica una vida más sencilla, natural, fácil y desapegada de objetos inútiles, compromisos absurdos, relaciones que no te aportan nada y actividades improductivas. Una vida más libre, honesta y coherente contigo y tus necesidades personales. Simplificar, en definitiva, es contar con más tiempo para hacer lo que realmente quieres hacer. Al final, lo que llamamos “la vida” es solo tiempo y tú elijes disfrutarlo o complicarte. Elaine St. James, escribió en el 2002 “Simplifica tu vida” y se convirtió en un éxito de ventas. En el libro describe su experiencia personal y cómo su marido y ella estaban inmersos en la espiral del consumismo, los excesos y el “cuanto más mejor”. Eso les obligaba a realizar trabajos cada vez más exigentes, estresantes y menos gratificantes para pagar todas aquellas cosas acumuladas que en realidad no terminaban de disfrutar. En algún momento, tuvieron la lucidez de hacer algunos cambios y priorizar vivir a tener. Y el resultado de esa experiencia son los 100 consejos que ella propone para hacer la vida más fácil, más cómoda y...

Las críticas y las quejas son veneno para la autoestima. ¿Eres consciente de lo mucho que te quejas? ¿Te das cuenta cuando criticas? Cuando nos quejamos nos anclamos en el problema ya que pierdes el poder y la responsabilidad de cambiar aquello sobre lo que te quejas y tan solo haces eso, quejarte. Podemos quejarnos por todo lo que nos rodea y convertir nuestro diálogo interior en una verborrea incontrolada que nos envenena. La queja es agresividad hacia ti mismo que te convierte en víctima y clama el pobre de mí. En cambio, en la crítica la agresividad se la llevan otros actuando de juez y verdugo de todo el que reciba ese veneno tóxico, convirtiéndose en focos de tu ira. Tanto las quejas como las críticas nos dañan, nos hacen sufrir y nos dejan atascados en la situación que decimos no querer desear. Al entrar en una habitación, podemos elegir centrarnos únicamente en esa bola de pelusa que hay arrinconada en una esquina o podemos fijarnos en la luz que atraviesa por las ventanas, el color de...

¿Por qué te mienten?, ¿por qué otras personas, pareja, hijos, familiares, amigos, compañeros, socios, jefes, políticos,… te esconden la verdad?, ¿por qué se arriesgan a defraudarte, enfadarte, perderte o a herirte? ¿Por qué te mienten si en el fondo saben que con una mentira puede irse lejos pero sin esperanzas de volver? Pueden mentirte porque en el fondo tú eres un medio para conseguir sus fines. Te necesitan para lograr lo que quieren y te usan como un instrumento circunstancial para obtenerlo. Quieren tu voto, tu dinero, tu cuerpo o tu atención y no vacilan en manipularte hasta obtenerlo. Mienten cuando te dicen que sus intenciones se basan en un amor incondicional. Mienten cuando te adulan y te dicen lo que quieres oír. Engulles de un sorbo la mentira que te elogia y bebes gota a gota la verdad que te amarga. Pueden mentirte porque creen protegerte con la mentira, porque como el médico que no revela el diagnóstico, consideran que es mejor para ti que no sepas la verdad. Te consideran incapaz de afrontarla, te consideran...