QUEJAS, CRÍTICAS Y AUTOESTIMA

Las críticas y las quejas son veneno para la autoestima. ¿Eres consciente de lo mucho que te quejas? ¿Te das cuenta cuando criticas?

Cuando nos quejamos nos anclamos en el problema ya que pierdes el poder y la responsabilidad de cambiar aquello sobre lo que te quejas y tan solo haces eso, quejarte. Podemos quejarnos por todo lo que nos rodea y convertir nuestro diálogo interior en una verborrea incontrolada que nos envenena. La queja es agresividad hacia ti mismo que te convierte en víctima y clama el pobre de mí. En cambio, en la crítica la agresividad se la llevan otros actuando de juez y verdugo de todo el que reciba ese veneno tóxico, convirtiéndose en focos de tu ira.

Tanto las quejas como las críticas nos dañan, nos hacen sufrir y nos dejan atascados en la situación que decimos no querer desear.

Al entrar en una habitación, podemos elegir centrarnos únicamente en esa bola de pelusa que hay arrinconada en una esquina o podemos fijarnos en la luz que atraviesa por las ventanas, el color de las paredes, es decir, en otros elementos que hacen singular esa estancia. Este proceso mental, distorsionante de la realidad se denomina filtraje y limita la atención a un tipo determinado de estímulos.

Según la primera ley de la autoestima, allí donde tú pones la atención, eso se expande. Si tiendes al filtraje, tu mundo, tu entorno, tus conversaciones, relaciones,… estarán llenas de pelusas.

Podemos, con consciencia, elegir cómo queremos percibir nuestra realidad. Lo primero que te propongo es que te escuches, atiendas tu diálogo interior cotidiano. ¿Hay muchas pelusas en él? Detecta si te quejas y/o criticas, enumera las más frecuentes porque suele pasar que son unas pocas o unas muchas que se repiten una y otra vez, puede ayudarte grabar conversaciones a fin de hacer consciente ese diálogo automático y estudiarlo, apagar la radio mientras conduces y escúchate pensar, etc.

Es clave ser consciente de si te envenenas y cómo, con qué, para poder administrar el remedio acertado. Una vez detectado, el primer paso es proponerte dejar de hacerlo. Redirige tu atención a esos otros elementos neutros o positivos. Buscar afirmaciones positivas que contrarresten la información negativa puede ser tremendamente útil. Si una de mis quejas diarias se enfoca en mi falta constante de tiempo, afirma “tengo todo el tiempo del mundo” lo que te orientará a la abundancia temporal y desde ella serás más capaz de gestionar y planificar mejor y salir de la presión de la urgencia. El mero hecho de dejar de quejarte sobre tus dolores y tus males ya será un alivio en sí mismo, sentirás ese bálsamo mental que produce bienestar.

Actuar con coherencia es otra de las claves para mejorar tu autoestima y dirigirte hacia una vida plena y feliz. Te quedas en el sofá quejándote de lo mucho que tienes por hacer, de que ya es domingo y aún tienes pendiente… pero ahí sigues tirada en tu sofá. La coherencia te dirige hacia la alineación del pensamiento, la conducta y la emoción. O te levantas de tu sofá y te pones en marcha o disfrutas de la mantita.

Estos y otros muchos remedios requieren de disciplina, constancia y entrenamiento para ser capaces de abandonar esos hábitos tóxicos y aprender a sustituirlos por la aceptación, el valor y el agradecimiento.

Si estás pensando que es muy difícil, que tus circunstancias son para quejarse o el comportamiento de tu jefe es muy criticable, que cambiar a estas alturas o entrenar a diario para abandonar estos hábitos realmente puede ser una tarea laboriosa… PUEDES HACERLO Y TE LO MERECES. Al otro lado estás más cerca de la autoestima y de la felicidad. El veneno sí es complicado de soportar, pensar bien es el camino.

Frase: «La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo». Michel de Montaigne

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