RELATIVIZACIÓN, PERSPECTIVA Y AUTOESTIMA

Vas camino de una reunión y te encuentras en un atasco, es una reunión importante y sabes que ya llegarás tarde, sabes también como le molestan esas cosas a tu jefe. Sientes ansiedad y malestar porque sabes que se va a enfadar y te lo va a echar en cara.

Te han vuelto a llamar del colegio, tu hijo adolescente otra vez ha vuelto a tener una actitud retadora con un profesor, no es la primera vez que pasa, te dijeron que la próxima vez tendría consecuencias, notas la frustración, sientes tu cuerpo tenso y aprietas los dientes mientras pides disculpas por teléfono. Sabes que al llegar a casa volverá a haber gritos, portazos y discusiones y solo pensar en ello hace que se te ponga un nudo en el estómago.

Llevas tiempo con tu piso en venta, pensabas que ya habías encontrado un comprador, pero esta tarde te han llamado de la inmobiliaria diciéndote que ha decidido no continuar con la operación. Notas como se extiende esa sensación de decepción, te habían dicho que estaban casi decididos, te hundes en el sofá, te deprimes y piensas que nunca lo podrás vender.

Los resultados médicos han vuelto a salir mal. Después de semanas de tratamiento las mejoras han sido muy pequeñas, tan pequeñas que tu médico se ha mostrado poco optimista. En tu casa están preocupados. Tú tienes miedo, rabia, tristeza y desesperanza, todo a la vez y piensas que este puede ser el final.

Es verdad, todas ellas son malas noticias. Con el tiempo, algunas apenas tendrán trascendencia, otras tal vez cambiarán tu vida y no volverá a ser la misma, puede que alguna se quede en anécdota y te reirás de ella en alguna cena entre amigos y la gran mayoría simplemente las olvidarás.

Tomar perspectiva ante los hechos es adoptar la distancia emocional suficiente para separar lo que está ocurriendo de las emociones con las que lo estás viviendo. Eso es relativizar. Separar las emociones de las circunstancias. No se trata de negar lo que ocurre, ni engañarte ante lo que estás viviendo, se trata de no hacer un drama emocional. Eso es lo que hacen las personas con autoestima.

Tendemos a tratar la experiencia externa y la experiencia emocional como la misma experiencia, pero entre ambas tú haces una interpretación subjetiva de la misma que es precisamente lo que activa tus emociones.

Los budistas son expertos en observar sin juzgar. Simplemente contemplar. Esa contemplación exige distancia emocional y perspectiva temporal.

Por supuesto que tendrás que resolver e ir dando respuestas a todo aquello que las circunstancias te presenten. Cada experiencia es una oportunidad de aprendizaje, lo que llamas contratiempos, malas noticias o desastres son la no aceptación de la realidad y la expectativa frustrada de tus deseos. Nunca sabes, hasta que ha pasado el tiempo, las oportunidades ocultas en los problemas o lo venenosos que pueden resultar algunos regalos.

Piensa en como lloraste cuando se te rompió tu juguete favorito a los tres años. Recuerda el sufrimiento atroz en la adolescencia cuando aquella primera pareja de la que tanto te habías enamorado decidió dejarte. Y ahora vete más allá y recuerda todos los atascos por los que has pasado y el sufrimiento inútil en cada uno de ellos. Todas las peleas y discusiones que tuviste en casa cuando a los dieciséis años pensabas que el mundo y en especial tu familia no te comprendían y estaban contra ti. Haz memoria de los proyectos frustrados, de los accidentes, enfermedades, rupturas, pérdidas, duelos y fracasos. ¿Qué importancia tienen ahora?

Recuerda, aceptación, desapego, distancia emocional y autoestima. Trabaja en tener una vida más rica, aprende de la experiencia sin juzgar los hechos, sin construir catástrofes en tu mente. En eso consiste una de las reglas de la felicidad, todo lo demás seguramente sea pura adicción emocional.

FRASE: “La felicidad se encuentra atrapada en la tormenta” Proverbio zen

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