SIMPLICIDAD Y AUTOESTIMA

Simplificar implica una vida más sencilla, natural, fácil y desapegada de objetos inútiles, compromisos absurdos, relaciones que no te aportan nada y actividades improductivas. Una vida más libre, honesta y coherente contigo y tus necesidades personales. Simplificar, en definitiva, es contar con más tiempo para hacer lo que realmente quieres hacer. Al final, lo que llamamos “la vida” es solo tiempo y tú elijes disfrutarlo o complicarte.

Elaine St. James, escribió en el 2002 “Simplifica tu vida” y se convirtió en un éxito de ventas. En el libro describe su experiencia personal y cómo su marido y ella estaban inmersos en la espiral del consumismo, los excesos y el “cuanto más mejor”. Eso les obligaba a realizar trabajos cada vez más exigentes, estresantes y menos gratificantes para pagar todas aquellas cosas acumuladas que en realidad no terminaban de disfrutar. En algún momento, tuvieron la lucidez de hacer algunos cambios y priorizar vivir a tener. Y el resultado de esa experiencia son los 100 consejos que ella propone para hacer la vida más fácil, más cómoda y mejor.

Básicamente la idea consiste en sacar de tu vida todo aquello que en realidad no necesitas y adquiriste por moda, impulso, presión social o falta de conciencia. Significa sacar de los armarios ropa y zapatos que hace tiempo no te pones y que conservas vete tu a saber porque peregrina razón. Supone hacer un repaso por las estanterías y los muebles de casa e ir deshaciéndote de chismes y “pongos”, libros que sabes no vas a leer y recuerdos que acumulan el polvo de un tiempo que ya pasó. Hasta ahí es relativamente fácil, liberador y catártico. Comprobarás lo bien que te quedas después de la primera “purga”.

Puedes seguir con cuestiones más peliagudas como tus compromisos sociales. ¿Qué tal empezar a decir no a fiestas que te aburren soberanamente?, ¿Qué te parece terminar con todas esas comidas a las que te sientes en la obligación de acudir pero te cargan y te fastidian? Y podemos seguir y terminar con esos viajes vacacionales con personas que en realidad no te interesan, borrarte del club social al que vas por amortizar la cuota o acabar con la subscripción a esas revistas que tanto te gustan, pero que nunca lees.

Simplificar tu vida, además de hacer zafarrancho y deshacerte de todo lo inútil que hay en ella, sobretodo significa establecer prioridades sobre lo que es importante y no lo es. Por ejemplo, si para ti lo importante es tu familia, tu afición a la lectura, aprender y mejorar en tu trabajo, viajar y tu crecimiento espiritual. ¿Qué rayos haces en ese curso de pintura japonesa? Tus prioridades son los faros que iluminan cada una de tus decisiones. Y todo lo que se salga de ellas, salvo que se trate de una emergencia, seguramente sea una perdida de tiempo y una manera de malgastar tu existencia.

El arte de simplificar es aplicable a cualquier cuestión de tu vida. Lo puedes poner en marcha en tu trabajo y te servirá para amarlo más y hacerlo mejor, o sencillamente para cambiar de profesión. Lo puedes aplicar a tus hábitos de salud y seguramente empieces a comer de otra manera, a ocupar tu tiempo libre de una forma más sana y a replantearte la responsabilidad de los síntomas que padeces. Por supuesto es muy aplicable a la gran cantidad de distractores por sobreinformación que nos brinda el siglo XXI, TV, prensa, radio, internet, redes sociales. Aunque ya eres consciente de la cantidad de tiempo que pierdes en esas actividades, simplificar su uso te ayudará a sentirte mucho mejor contigo. Puedes también simplificar la vivienda que tienes y preguntarte si necesitas vivir tan lejos de tu trabajo o una vivienda tan grande o si no es mejor irte a vivir a otro lugar con mas calidad de vida. Lo mismo sucede con el coche que utilizas ¿de verdad necesitas un 4×4 para llevar a los niños al cole y hacer la compra?

Simplificar tu vida es un ejercicio de limpieza exterior e interior. Una manera de quererte, recuperar el orden natural y la libertad. No es algo que se hace una vez y ya está, se trata de una actitud y por lo tanto tienes vivirlo y aplicarlo en tu día a día. Notarás los efectos rápidamente y pronto descubrirás que “más no siempre es mejor” y que la felicidad y la autoestima guardan relación con una vida más consciente, más presente y más sencilla.

FRASE: “Simplificar significa eliminar lo innecesario para dan importancia a lo necesario”. H. Hofmann

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