David del Bosque / 14.07.2014

Es una palabra de moda: Indignación. Más allá de la coyuntura actual, indignarse siempre ha sido una posible respuesta a todo lo que te ofende. La indignación surge de la razón, del considerar que algo es injusto y debería ser de otra manera. La indignación es el resultado de una forma de pensar, de una inteligencia que se enerva ante un problema y provoca un sentimiento de irritación. Indignarse es fácil, es cómodo, es hasta adictivo. Ante un problema, juzgas, sentencias y exiges un cambio al culpable. Juez y parte. Si no cambia, refrendas su culpabilidad, te indignas más y aumentas el castigo. Este círculo vicioso de huida hacia delante sólo se rompe cayendo en una dinámica de rebeldía y amargura vital o dándose uno por vencido y usando el sarcasmo, la resignación o la victimización para salir lo más airoso posible. Pero la indignación por sí sola no hace que avances. Suele ser al revés, te estanca. Te encierra en una prisión que tú has construido y donde tú eres la llave. Necesitas determinación y...

Miguel Ángel Paredes / 07.07.2014

¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí? Son las eternas preguntas que aunque tal vez te hayas hecho varias veces, posiblemente ya hayas olvidado por no encontrar una respuesta que te convenza. Pero que en algún momento de tu más o menos lejana adolescencia te cuestionaste sobre el sentido de tu existencia o las razones para vivir. Con esas preguntas buscabas aclararte para salir de la confusión entre el personaje o los personajes que has ido construyendo y representas y Quién Realmente Eres. Es la segunda cuestión de la que hablaremos hoy. ¿Qué haces aquí? ¿Qué sentido tiene tu vida? ¿Para que has venido a vivir esta existencia? Pienso que al menos existen cuatro respuestas. Cuatro razones para vivir. La primera razón de tu existencia es que has venido para ser feliz. La felicidad es tu estado de ánimo natural, de la misma manera que la salud es el estado natural de tu biología. Y al igual que la enfermedad es solo una excepción a tu salud, el malestar, la angustia, la depresión o el sufrimiento son excepciones a...

María José Hernández / 30.06.2014

Si nos situamos en nuestro momento presente, podemos ponderar dos opciones. Una, revisar nuestra memoria, nuestro almacén de datos, emociones, vivencias e ideas. Probablemente este análisis nos ayude a comprender cómo hemos llegado a donde estamos, tanto si consideramos que hemos tenido éxito en nuestros propósitos como si creemos que no tanto. Pero la memoria es un almacén impreciso, altamente selectivo. Si contrastáramos todas nuestras vivencias con un diario íntimo, un blog en el que hagamos aportaciones regulares o con grabaciones en vídeo de nuestra vida, nos daríamos cuenta del desfase que existe entre lo que recordamos y lo que realmente vivimos. Sin embargo, es la memoria que guardamos de las experiencias vividas lo que configura nuestra personalidad actual, no las vivencias en sí. También podemos hacer precisamente lo contrario, y aquí está la segunda opción. Se trata de orientar nuestra mente hacia el futuro y seleccionar conscientemente los pensamientos, las sensaciones y los actos que nos conducirán a las experiencias que queremos vivir. En realidad, son los mismos elementos, pero asimilados de modo distinto. En lugar...

David del Bosque / 23.06.2014

No hay relación real sin conflictos. Ya sea en el trabajo, en la familia o en la pareja, la propia dinámica del día a día conlleva la aparición de desencuentros. Es un error de inmadurez confundir relación sana con relación sin problemas. La relación sana es la que resuelve los problemas, no la que los esconde. Esconder un conflicto genera una sensación de armonía artificial, donde la tensión se encuentra latente y estalla en momentos inesperados o se manifiesta continuamente de forma solapada. Einstein decía que la formulación de un problema era más importante que su resolución. En la formulación del problema se incluye su aceptación como tal, la aceptación de las partes que intervienen y de los intereses de cada parte. Conflicto no es sinónimo de violencia. Conflicto tampoco implica agresión. Conflicto es simplemente diferencia. No somos iguales, tenemos intereses diferentes que provocan posiciones contrapuestas. Lo que convierte al conflicto en algo violento es cómo se encara, no la presencia del mismo. Gandhi decía que para una persona no violenta, todo el mundo era su...

Miguel Ángel Paredes / 16.06.2014

Como todos, naciste seguro, lleno de confianza en la vida y con capacidad para ser feliz. Sobrevivir sin esos requisitos habría sido imposible. Todos llegamos a este mundo dotados de los recursos suficientes como para sentir que la Vida es una experiencia maravillosa de la que saldremos fortalecidos y más sabios. Siendo un bebé, algo dentro de ti sabía que tendrías comida suficiente, aunque no fueras capaz de alimentarte solo por ti mismo, que alguien estaría contigo cuando sintieras frio o malestar, a pesar de no tener ninguna garantía de que iba a ser así. Todos fuimos bebés felices y nos sentíamos seguros al margen de las circunstancias que nos encontramos con nuestra llegada. Y eso fue posible porque todos los bebés llegan dotados de autoestima. ¿Qué sucede entonces para que llegando todos así haya tantos adultos inseguros? Sencillamente, que a partir de un determinado momento aprendemos a vivir con el miedo y dejamos que éste vaya ocupando el espacio que antes perteneció a la seguridad y al amor. El miedo no siempre es la señal de alarma ante...

María José Hernández / 09.06.2014

Este es el fondo de ahorro más importante del que nunca te va a hablar ningún banco. Empezar a invertir es muy sencillo, puedes comenzar a cualquier edad, en este mismo momento y con el tipo de depósito que prefieras. El beneficio que recibirás empezarás a percibirlo a corto plazo, y se irá incrementando en el futuro, a un interés multiplicativo. Tu capital siempre estará disponible en el momento en que lo necesites, con la peculiaridad de que cada retirada será una oportunidad para ampliarlo. El plan consiste en lo siguiente. Se trata, en primer lugar, de abrir una cuenta corriente contigo mismo, con tu consciencia, con tu capacidad de aprender de lo que te rodea. Hazte preguntas. Cuestiona las respuestas que siempre te has dado. ¿Qué pasaría si dejo de pensar mal sobre mí mismo? ¿Cómo serían las cosas si, en vez de creer que no puedo, esta vez lo consigo? ¿Y si no tengo toda la razón? ¿Qué lección me quiere enseñar la vida en este momento? ¿Cambiaría la relación con mi pareja, mi...

David del Bosque / 02.06.2014

La palabra que mejor definía a qué se dedicaba emergía de un compendio de otras: consejero, sabio, analista, maestro, experto,… Fuese cual fuese esa palabra que definía su profesión, el proceso era siempre el mismo. Le llamaban cuando un problema no se solucionaba, cuando se había pasado demasiado tiempo atascados en un obstáculo, cuando sucedía una crisis inesperada o cuando un conflicto estaba a punto de estallar. El proceso tenía una parte de método y una parte de arte. En primer lugar escuchar sin prejuicios, como si fuese la primera vez que escuchase un caso así. Un caso único porque en realidad lo era. Escuchar lo que decían y lo que no decían. Dedicar mucho tiempo a preguntarles, conocerles, entender su recorrido como grupo y adónde querían llegar. Después, comprender qué estaba ocurriendo, no buscando una etiqueta brillante sino percatarse de los pensamientos, sentimientos y procesos que les hacían ser lo que eran y les impedían ser lo que querían ser. Por último, devolver lo comprendido en forma de información honesta, relevante y afectuosa. La...

Miguel Ángel Paredes / 26.05.2014

El infierno está en tu mente. Allí te abrasas y te consumes con pensamientos con los que tú te haces daño a ti mismo. Dan igual tus circunstancias, no importa que disfrutes de una salud de hierro, que a tu alrededor haya personas que te demuestren su amor y aprecio, que tengas un trabajo envidiable y dinero suficiente para llevar una vida desahogada. Da igual que tus hijos crezcan sanos y felices o que cuentes con todos los recursos necesarios para tener una vida plena. Cuando habitas en el infierno de tu mente ardes en una angustia dolorosa que no tiene justificación racional ninguna pero en la que quemas tu momento presente, tu talento y tu alegría vital. El infierno de tu mente se prende con la llama del miedo, y su fuego apaga el amor y la confianza. El humo negro del miedo te ahoga impidiéndote respirar y te ciega haciendo que no veas que tu libertad está más allá de esa humareda. Las llamas del miedo prenden tu propia rabia y al final solo...