ELIGE VIVIR

¿Qué harías si te quedaran 3 meses de vida?

Hay quién se puede sorprender ante una pregunta de estas características e incluso reaccionar impactada por el hecho de pensar en su propia muerte y de una manera tan próxima pero tengamos la edad que tengamos, nunca sabemos cuando vamos a morir.

La idea de esta pregunta no es pensar en la muerte, sino en la vida. En vivir.

Te propongo esta cuestión a fin de que valores tu rutina, tu día a día, tu felicidad, tus amistades, tu trabajo, tu pareja,… y pienses si seguirías haciendo exactamente lo mismo que haces y compartiéndolo con las personas que te rodean si tan solo te quedaran 90 días que vivir.

Si tu respuesta es un sí rotundo, enhorabuena. Si en ella hay matices, analízalos y toma las decisiones que con valentía tomarías si estuvieras a punto de perder lo más valioso que tenemos y cualquiera otra de las pérdidas pasara a un segundo plano perdiendo toda la importancia. De hecho cuando no tomas esa decisión, estás eligiendo. Al no dejar esa casa, ese trabajo o esa pareja que no te hace feliz, ya estás eligiendo. Y no estás eligiendo vivir.

Una enfermera que trabajó durante años en cuidados paliativos con enfermos terminales desvelaba que las personas pocas veces se arrepentían de lo que habían hecho, sino de lo que no habían sido capaces de hacer.

Acerca de los arrepentimientos que tenían o sobre las cosas que hubiesen hecho de manera distinta surgían 5 temas comunes:

El lamento más común decía que “Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida siendo fiel a mis sueños y no a la vida que otros esperaban de mí”. ¿Conoces tus sueños? ¿Estás cumpliéndolos?

“Desearía no haber trabajo tan duro” era otro de los lamentos. Perderte cómo crecen tus hijos, momentos de calidad con tu pareja o tu familia, viajar, descansar, leer, jugar… Valora tu lista de prioridades y plantéate si realmente necesitas los ingresos que crees que necesitas.

El tercero era “Ojalá hubiera sido capaz de expresar mis sentimientos”. Exprésate sin temor a la reacción de los demás, comunícate, se sincero y mejoraras tus relaciones personales evitando las enfermedades que provocan emociones tan dañinas como la rabia, el odio o el resentimiento.

“Ojalá hubiera mantenido el contacto con mis amigos”. No te olvides de cuidar tus relaciones de amistad, de invertir tiempo en ellas ya que al morir todo lo que importa es el amor y las relaciones.

“Me gustaría haber sido más feliz”. La enfermera refiere que este es un punto sorprendentemente común, el descubrimiento de que la felicidad es una opción.

No hace falta estar a punto de morir para elegir vivir.

Frase: “Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo es un milagro.”Albert Einstein

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