Blog de Parentepsis

¿Has hecho alguna vez terapia psicológica? Todo proceso terapéutico se encuadra dentro de unas normas. En realidad todo lo que hacemos está sujeto a unas reglas de las que seamos conscientes o no, sanas o tóxicas, más abiertas o más estrictas,… nos regulan. Una vez incorporadas y normalizadas se convierten en los railes por los que transcurren tus comportamientos, tus emociones o tu manera de pensar sin ofrecer tantas resistencias. La dificultad aparece cuando queremos fluir por nuevas vías haciendo lo de siempre. El encuadre terapéutico es una forma que tenemos los psicólogos de determinar a priori cuales son las condiciones, las normas, las pautas, las reglas que seguir en el proceso de cambio que se inicia a fin de minimizar esas dificultades que sabemos, se dan. Cada una de esas condiciones está estudiada al milímetro y tiene un porqué y un fin muy definido. Cuanto tiempo dura la sesión, cada cuánto os vais a encontrar, que conductas no están permitidas que quizás si mantengas fuera de ese espacio (mentir, consumir tóxicos, no cumplir con tus citas o hacerlo a...

Queremos sentirnos bien, queremos ser felices en todos los ámbitos de nuestra vida. El área económica no es una excepción, queremos no sentir estrecheces, no preocuparnos por la falta de dinero o poder comprar lo que necesitamos o deseamos. Para mejorar nuestras circunstancias es preciso mejorar nuestra mentalidad. Desgraciadamente, a menudo nos acordamos de nuestro bienestar económico cuando no lo tenemos y nos hace falta o lo deseamos mucho. Cuando no nos gusta nuestro empleo actual y cómo se nos valora económicamente en él, cuando querríamos poner en marcha un proyecto propio desde una idea de negocio que nos parece brillante y rentable o cuando necesitamos dinero urgentemente y no lo conseguimos. Queremos que cambien nuestras circunstancias económicas, pero solemos ser inflexibles y reacios a cambiar nuestra forma de pensar sobre el dinero. Porque muchas veces el camino al bienestar económico requiere desaprender lo que se ha demostrado que no funcionaba pero que se instaló como una verdad intocable en nuestras cabezas. Para conquistar la independencia económica, para ser libres financieramente, se recomienda educarnos cuanto antes,...

El GPS es un sistema de orientación que funciona indicándote lo lejos o cerca que estás del lugar al que quieres ir. También te sugiere una o varias rutas a seguir para llegar a tu destino. Y por supuesto te hace saber si vas bien o vas mal. Es un invento fantástico y una ayuda inestimable para poder a llegar a donde has decidido ir. Cuando sigues sus precisas e insistente instrucciones sientes la seguridad de que llegarás y de que estás en buen camino. El GPS además tiene la ventaja de que no se enfada contigo si no atiendes sus propuestas. Puede ser muy insistente, pero jamás deja de hablarte si no le haces caso, o te da mal la dirección en señal de venganza. Si no le obedeces modificará amablemente las indicaciones de la ruta para ayudarte a llegar a tu destino de igual manera. Esther y Jerry Hicks aseguran que tú has nacido con un GPS emocional, que de una forma natural te va marcando la dirección a seguir en tu vida. Tu GPS,...

Llega septiembre y los niños retornan a clase, ya sea porque inician su travesía académica, cambian de colegio o vuelven a la escuela del año anterior. Como los adultos que vuelven al trabajo tras las vacaciones hay un proceso de cambio que cuesta afrontar, mezclado de cierta pereza y nostalgia por el descanso. Nada que no se supere poco a poco tras unos días de actividad. Hay otro proceso en algunos niños relacionado con la vuelta al cole que es más problemático y que puede acarrear consecuencias importantes si no se trata a tiempo: es el miedo al colegio. No se trata de un rechazo a ir al colegio, una decisión más o menos consciente del niño de negarse a acudir a la escuela. Es un miedo irracional, exagerado. Una sensación de ansiedad que le supera y que le vence si los adultos no le ayudamos. El miedo le provoca síntomas físicos como sudoración, tensión muscular, dolor de barriga o alteración de sueño o apetito. Síntomas que el pediatra descarta que estén relacionados con una base...

Tu crecimiento personal y tu bienestar no siempre se desarrolla en línea recta. En el ser humano son habituales y seguramente necesarios las idas y venidas, los pasos adelante y los pasos atrás. Aprendemos por ensayo y error. Y tan importantes son los aciertos como los fallos. En muy frecuente que cuando estás trabajando un área de tu vida que quieres mejorar, puede ser por ejemplo tu alimentación, la gestión de tus emociones o el control de tus pensamientos. Y llevas un tiempo trabajando duro, siendo cada vez más consciente, aplicando con disciplina lo que has aprendido, viendo los primeros resultados, incluso empezando a sentir esa satisfacción de quién acaricia el éxito. De repente “todo se tuerce” y te das un atracón o comes cosas que sabes te sentarán mal, tus emociones vuelven a desbordarte y ves cómo te acercas peligrosamente a la espiral del sufrimiento o pierdes completamente el control de lo que piensas y comienzas ese discurso destructivo que sabes el daño que te hace. ¿Qué ha pasado? Esa es una excelente pregunta. En realidad solo...

Si nuestro estado de ánimo influye en nuestra postura, ¿puede nuestra postura influir en nuestro estado de animo? Si nos cruzamos con alguien cabizbajo, con los hombros caídos, con los brazos colgados sin balanceo, arrastrando los pies,… ¿no pensarías que se trata de una persona triste, abatida, fracasada y pesimista? La postura inversa esta asociada a un estado de ánimo de felicidad, autoseguridad, y confianza. Con la expresión facial ocurre más de lo mismo. ¿No has simulado alguna vez cara de pena y te has sentido profundamente triste incluso te han dado ganas de llorar? Al analizar los efectos que la postura descrita tiene en el organismo se detectan anomalías como alteraciones musculares, disminución de la capacidad torácica y por tanto de la oxigenación sanguínea, dolores de cabeza y trastornos digestivos entre otros. Razones más que suficientes para tratar de ser consciente de la postura que mantienes, corregirla si es preciso y utilizar la postura para ayudar a generar sentimientos positivos. Si cambias tu postura, también cambiarás tu estado emocional. Cuanto más acostumbres a tu cuerpo a colocarse en una...

Decía Víctor Hugo que el recuerdo es vecino del remordimiento. La culpa es el sentimiento atrapado en el pasado, como la ansiedad es el sentimiento que apunta al futuro. La voz que anclada en el pasado nos susurra que no estuvimos a la altura… pero, ¿quién marcó esa altura? La culpa que nace de lo que se nos ha repetido desde pequeños. De todas las voces que nos exigieron ser perfectos, nos insistieron en no ser malos, nos asustaron por excedernos con lo bueno y nos amonestaron por ensuciarnos. Y así, mensaje a mensaje, interiorizamos el reproche: estamos disgustados con nosotros mismos, nos “merecemos” el castigo de la culpa. Somos pecadores, perdedores, miserables, defraudadores… La culpa continuada es el tobogán hacia la depresión. Es la culpa destructiva, que nos inmoviliza en el ejercicio de nuestra vida. La culpa nos hace fácilmente manipulables. La culpa nos convierte en víctimas, aceptamos la definición de nuestra vida, de lo que somos, por lo que nos dicen los demás. A los demás les resulta muy fácil confundir nuestros errores con...

Vas conduciendo por la autopista, algo sucede con tu coche y no responde como esperas. Por un momento piensas que no tienes el control y puedes tener un accidente. Es una situación peligrosa. Tal vez choques con otro coche. Una sensación de pánico asciende por tu espalda, aprietas con las manos el volante hasta que los nudillos se quedan blancos, vuelves a pisar el freno, consigues reducir la velocidad y tratas de salir al arcén. Notas el sudor frio, la musculatura tensa, la boca seca y los latidos de tu corazón. Por fin logras detener tu vehículo. Te has asustado mucho. Ahora estás a salvo. Afortunadamente no ha pasado nada. Sales fuera de tu vehículo y aun te tiemblan las piernas. Te preguntas qué ha pasado. No comprendes nada. Respiras hondo. No sabes si reír o llorar. Te has podido matar. Afortunadamente ahora estas bien. Notas la camisa empapada de sudor. Estás en otra de esas discusiones de pareja que sabes que terminarán mal. No quieres discutir. No te gusta. Pero siempre terminas de la misma...

¿Te has dado cuenta alguna vez de cómo te habla tu inconsciente? ¿sabes interpretar sus mensajes? ¿entiendes sus señales? Como sabes, la autoestima es la relación que mantienes contigo mismo. Según como sea esa relación, te sientes y se refleja en cada una de las áreas de tu vida (laboral, sexual, en tu entorno, en tu salud, etc.) de ahí la importancia de cuidarla como la relación más importante que mantienes en tu vida. Autoestima es sinónimo de felicidad. Esa interacción se realiza por diferentes canales de comunicación y hoy te quiero hablar de las formas más ocultas o inconscientes, esas que cuestan más de apreciar. Uno de los canales que utilizamos para relacionarnos con nosotros mismos se expresa a través del cuerpo mediante síntomas o sensaciones que no se dicen, se somatizan. Accidentes laborales, tics, dolores, enfermedades,… nos están trasladando un mensaje que no hemos atendido previamente de manera verbal o que ha encontrado que era la forma de expresarnos que algo no marcha bien. Otra manera que tenemos de hablarnos es a través de los sueños. Un...