Blog de Parentepsis

Decía Confucio que el hombre que comete un error y no lo corrige, comete un error más grande. Lo peor por tanto no es cometer un error, sino tratar de justificarlo y camuflarlo en vez de aprovecharlo. Ser obstinado y no aceptar lo que se ha hecho, por orgullo y ego. Creer que uno es omnipotente, infalible, que todo lo hace bien. Y lo que hace mal escapa a su control, es obra de otros o dependiente de causas externas de las que no se hace responsable. Es muy fácil y cómodo pensar que lo que uno hace bien depende de sí mismo y lo que hace mal es culpa de otros. No todo error debe calificarse como necedad, negligencia o fracaso. Por supuesto que estos errores son errores que restan, que empequeñecen a quien los comete. Son los errores que hay que evitar. Errores por no hacer lo que uno sabe que tiene que hacer. Errores por creerse más listo que los demás y saltarse las normas. Errores por ser orgulloso y confiarse demasiado en...

La autoestima profesional es la manera en como utilizas tu trabajo para sentirte bien contigo. El trabajo por sí solo es una actividad emocionalmente neutra. No hay trabajos en los que te sientas mejor y trabajos en los que te sientas peor. De hecho la misma actividad unas personas la disfrutan y otras la sufren. Incluso una actividad con la que te sentías bien hace unos años, puede que hoy te resulte aburrida o incluso desagradable. Lo que para unas personas es estresante, otras lo viven como estimulante. Son tus pensamientos y creencias respecto a tu trabajo los que harán que te sientas mejor o peor en él. Esto es importante porque muchas personas después de cambiar varias veces de trabajo buscando uno en el que sentirse realizadas o sencillamente bien, descubren que en el nuevo trabajo vuelven a encontrar problemas parecidos o mayores. Una buena autoestima profesional incluye las siguientes recomendaciones: Conócete y acepta tus límites. Cuanto mejor te conozcas, más identificado tengas tu talento, sepas de lo qué eres capaz y cuáles son tus límites. Más...

Ser capaces de aceptar es un don. Por suerte es una cualidad o habilidad que se entrena. Aceptar es ser capaces de decir “esto es lo que hay” e implica dejar de hacernos daño con esa situación. Oportunidades en el día a día, en la vida, no faltan. Y no lo digo porque la vida sea dura y cruel, la vida es la que es, sino porque ante esas situaciones que la vida nos presenta tenemos la oportunidad de elegir la actitud con la que la vamos a afrontar. Al mojarnos los zapatos en un día de lluvia, al hacer una entrevista con más nervios de los que nos hubiese gustado, ante un retraso en el aeropuerto, una gripe que te impide hacer esa reunión tan importante o al ser diagnosticados por una grave enfermedad que cambiará tu vida, en la aceptación está la salvación. Podemos quedarnos atrapados en la rabia, en la decepción, en una profunda tristeza o decir con fuerza, ¨esto es lo que hay”. Queremos aceptar lo que nos pasa, aceptar la vida y aceptar a los...

No somos todopoderosos, no somos invulnerables, no somos eternos, no somos dioses. Somos seres humanos, expuestos a todo aquello que puede traer la vida. Nos trae alegrías y tragedias, nos trae éxitos y fracasos, nos trae personas y nos las quita. Unas veces lo esperamos y otras veces nos coge totalmente desprevenidos. Unas veces nos sentimos capaces de afrontarlo y otras veces sentimos que no vamos a poder con el dolor, la rabia, la culpa o la vergüenza. Unas veces creemos entender lo que nos ha pasado y otras veces maldecimos el sinsentido que estamos viviendo. Cuando la vida golpea muy fuerte nos genera un trauma. No es debilidad de carácter, es una fuerza que nos devasta y amenaza con destruirnos por muy fuertes que hayamos sido hasta entonces. Nos ha golpeado con tal violencia, sorpresa y crudeza que sentimos que hemos caído tan abajo que ya no podremos volver a levantarnos. Y cuando lo esperable es pensar que todo está perdido, que no podemos hacer nada o que no tenemos fuerza para hacer lo que...

Los hiperpadres son los que están hiperpendientes de sus hijos. Se trata de una mezcla de sobreprotección y superación competitiva, para preparar a los nuevos retoños frente a los retos y exigencias del siglo XXI. Los hiperpadres por un lado cargan con la mochila de sus hijos al salir del cole, les ayudan con los deberes de cada día cuando no se los hacen ellos, les sujetan el bocadillo mientras juegan para que lo muerdan de vez en cuando y les libran de las tareas domesticas como hacerse la cama o recoger la mesa. Los hiperpadres por otra parte sobrecargan de actividades extraescolares a sus hijos, son exigentes con las notas más que con el aprendizaje, son competitivos y comparan los resultados de sus hijos con los de otros niños, buscan los mejores colegios que se pueden permitir, cuestionan a profesores, entrenadores y los métodos pedagógicos y justifican las reacciones inadecuadas del niño argumentando que tiene baja tolerancia a la frustración. Estos padres piensan en plural y dicen “mañana tenemos examen de mates” o “esta tarde tenemos...

Entendemos la autoestima como la relación que mantienes contigo mismo. Al igual que si se tratara de la relación con cualquier otra persona, si te hablas bien, te dedicas tiempo, eres cariñoso y amable, te procuras lo mejor, te cuidas, te quieres, te das valor, etc. mantendrás una interacción sana. Tener una sana relación con uno mismo siempre se traduce en felicidad. Cultiva en ella la integridad. Tener integridad implica ser honesto contigo mismo y no engañarte ante una situación. El autoengaño está en la base de muchas de nuestras peores decisiones. Si no somos capaces de valorar la realidad que nos rodea de una manera objetiva es difícil que actuemos en consecuencia y que nuestra respuesta sea adecuada a esa situación. Querer creer que el chico que acabamos de conocer es de fiar y decidir prestarle el dinero que tanto necesita cuando hay señales, que nos negamos a ver, de que quizás nos estafe podría ser un ejemplo de esa ceguera. La mayoría de nuestros problemas están ocasionados porque nos engañamos a nosotros mismos. De hecho, cuando...

La educación emocional y el fomento de la inteligencia emocional a cualquier edad y en cualquier entorno, familiar, escolar o laboral, se focalizan en el desarrollo de una serie de competencias. Cuando hablamos de competencias nos referimos a capacidades adquiridas, por medio de las experiencias y la formación, aprendidas y por lo tanto entrenables y desarrollables. Esa es la clave, no hablamos de personalidad o carácter, como excusa para no crecer psicológicamente o como etiquetación para simplificar y catalogar a las personas para siempre. De catalogar a alguien como impulsivo a trabajar su autocontrol, de catalogarle como insensible a desarrollar su empatía, de catalogarle como perezoso a fomentar su automotivación. La primera competencia emocional básica es la autoconciencia emocional, ser capaces de conocer nuestras emociones e identificar en qué estado emocional nos encontramos. Sin autoconciencia emocional, caminaremos por nuestra vida sin una brújula, perdidos y desorientados. Por ejemplo, ante una sensación interna de rabia, no es lo mismo identificarla como un enfado que como una frustración. La sensación corporal es muy parecida pero se necesita autoconciencia...

La meditación es la manera de poner orden en los pensamientos y por extensión en las emociones. Meditar es una disciplina milenaria que tiene por objetivo colocarnos en el momento presente y con la atención concentrada, puede ser en contar las respiraciones, la observación de un objeto, la repetición de una frase o la conciencia sobre el ahora. Todo vale mientras mantengas la concentración y por lo tanto el torrente de pensamientos no secuestre tu atención. Para algunos autores meditar es tratar de dejar la mente en blanco, “no pensar”. Lo cierto es que existen diferentes técnicas y filosofías a la hora de meditar: Budista, Trascendental, Vipassana, Zazen, Sufi y otras más. Cualquier tipo de meditación es valiosa si se trabaja con dedicación. Produce importantes beneficios no solo mentales y emocionales, sino también físicos e incluso sociales cuando se practica en grupo. La relajación es diferente. El objetivo de relajarse es eliminar las tensiones, aflojarse físicamente y encontrar cierto control sobre las emociones. Para eso se utilizan diferentes técnicas. Son clásicas las técnicas de relajación progresiva...

Cuando llegue el 2017 seré capaz de dejar de comer azúcar, de ir a pilates 1 vez por semana, de leerme los libros que tengo pendientes, de hacer esos estiramientos que tanta falta me hacen, de … ser muy feliz. Deseamos que acabe una era para comenzar con ilusión y energías renovadas el nuevo ciclo. A veces ponemos unas expectativas poco realistas sobre una situación que es probable acabe en una gran decepción. No cometamos el error de pensar que ya cuando… una condición externa se cumpla lograremos sentirnos de una determinada manera o alcanzar esa ansiada satisfacción que ahora brilla por su ausencia. Ya puedes sentirte capaz, satisfecho, feliz con tan solo elegirlo. Con aceptar tu situación actual y trabajar con perseverancia para crecer en la dirección que tu elijas, sea yendo al gimnasio, cuidando de tu alimentación y de tu salud, etc. No te autoengañes con los cantos de sirena y te pierdas en la ensoñación de una vida mejor pintada de color rosa. Visualiza con cierto realismo y márcate metas alcanzables que, poniéndote manos a la...

La dependencia emocional es un estado psicológico que se caracteriza por falta de autonomía y baja autoestima y que no sólo se manifiesta en las relaciones de pareja, de familia o de amistad. También aparece en las relaciones laborales, con más asiduidad de la deseada y con consecuencias negativas en forma de estrés, ansiedad, depresión o inseguridad; consecuencias que no se suelen asociar a dicha dependencia y sí a factores externos al trabajador como un mal jefe, un mal empleo, compañeros trepas y pelotas, una crisis económica,… Por supuesto que los factores externos como el estilo de liderazgo o la cultura de la organización afectan enormemente al trabajador y son por sí mismos generadores de estrés y malestar significativos cuando son nocivos. Estas opciones no niegan la dependencia emocional, la agravan cuando ocurren ambas. Séneca nos recordaba que quien teme es un esclavo. El entorno laboral del pasado fomentaba la dependencia emocional del empleado, que se sometía, idealizaba y magnificaba al empleador o a la empresa. Desde la necesidad de reconocimiento, el trabajador dependiente mostraba una...