Miguel Ángel Paredes / 09.05.2016

Existen dos tipos de personas, los que explican sus problemas culpando a los demás y los que se culpan a sí mismos cuando algo va mal. Los primeros son expertos en mirar alrededor y buscar culpables con los que justificar el motivo de su frustración. Cuando algo no les funciona en el trabajo enseguida pueden argumentarlo diciendo que han tenido la mala suerte de caer en la empresa inadecuada, la desgracia de tener un incompetente por jefe, de no contar con los medios suficientes, de tener un equipo que no funciona o de que sus compañeros no les pasan la información cuando toca o que se la pasan incompleta. Y el mismo sistema se puede aplicar dentro de casa, si las cosas no van bien es siempre la pareja la que tendría que ser más ordenada, ocuparse más de los niños, estar más dispuesta a hablar y discutir menos o tener relaciones sexuales con más frecuencia. Estos sujetos son expertos en identificar errores ajenos y tienen una sensibilidad exquisita para detectar la imperfección en los demás. Rápidamente toman nota...

Irene Molina / 02.05.2016

¿Qué harías si te quedaran 3 meses de vida? Hay quién se puede sorprender ante una pregunta de estas características e incluso reaccionar impactada por el hecho de pensar en su propia muerte y de una manera tan próxima pero tengamos la edad que tengamos, nunca sabemos cuando vamos a morir. La idea de esta pregunta no es pensar en la muerte, sino en la vida. En vivir. Te propongo esta cuestión a fin de que valores tu rutina, tu día a día, tu felicidad, tus amistades, tu trabajo, tu pareja,… y pienses si seguirías haciendo exactamente lo mismo que haces y compartiéndolo con las personas que te rodean si tan solo te quedaran 90 días que vivir. Si tu respuesta es un sí rotundo, enhorabuena. Si en ella hay matices, analízalos y toma las decisiones que con valentía tomarías si estuvieras a punto de perder lo más valioso que tenemos y cualquiera otra de las pérdidas pasara a un segundo plano perdiendo toda la importancia. De hecho cuando no tomas esa decisión, estás eligiendo. Al no...

David del Bosque / 25.04.2016

El egoísta se excede en el amor a sí mismo, atiende de manera tan exagerada su propio interés que se hace un adicto a sí mismo. Todo empieza y acaba en él, es el alfa y el omega de su vida. Para el egoísta todo es yo, y yo, y más yo. El egoísta es capaz de prender fuego a la casa del vecino para poder freírse un huevo. Su excusa es su necesidad y ese fin justifica cualquier medio. Su individualismo es su pan para hoy y su hambre para mañana. El egoísta tiene una buena idea, la importancia de uno mismo, pero no la culmina con la segunda parte de esa idea: que todos somos grandes, conectados a algo más grande que nosotros mismos. El egoísta es avaricioso. Por la codicia del egoísmo, lo mucho siempre es poco. Como un saco sin fondo, que por mucho que introduzca, siempre sentirá vacío. No hay recursos suficientes en la tierra para todos los egoístas que la pueblan. La ambición del egoísta es su condena, continuamente consciente...

Miguel Ángel Paredes / 18.04.2016

La evolución de la Autoestima pasa por diferentes fases. En la primera fase la persona necesita poner toda su atención y la mayor parte de su energía en ella misma. Suele ser la fase de la urgencia, donde se ha olvidado durante tanto tiempo de sí misma, que suele vivir una vida de abandono, distracción o destrucción, que no reconoce como suya, aunque sea una vida adaptada social o profesionalmente. Es habitual que la persona empiece este giro hacia ella misma después de algún tipo de crisis, tras alguna enfermedad, después de una separación o tras alguna catástrofe profesional. Durante la segunda fase de la Autoestima y una vez que la persona empieza a salir de lo urgente y a resolver sus crisis, comienza el verdadero trabajo de fondo. Empezar a cambiar creencias, reacciones emocionales, paradigmas, hábitos de conducta, actividades, prioridades y relaciones personales. Es el momento de la coherencia y la responsabilidad. En esta fase se produce el cambio importante y estable. Muchas personas no llegan a desarrollar esta segunda fase, porque entienden que una...

Irene Molina / 11.04.2016

Disfrutamos con él, le da sentido a nuestras vidas, lo sufrimos, escribimos sobre él o por él, … pero ¿qué es el amor? Si nos preguntamos que es amar, aparece una dificultad para describir en qué consiste, que supone o de qué estamos hablando concretamente. Amamos a la pareja, la familia, a los hijos, a los amigos y compañeros, a nuestras mascotas, objetos y lugares. ¿Y a ti mismo? ¿Te quieres? No se puede dar lo que no se tiene. No se puede dar amor si uno no se ama a sí mismo. Sabemos que sin amor la vida pierde el color, la esencia misma de la vida pero seguimos sin saber en qué consiste el amor. Podríamos hacer una aproximación y decir que Amar significa: Priorizar, y lo primero de debes poner en el primer lugar eres tú. Eres lo más importante de tu vida por encima de cualquier persona o situación ya que si no te colocas en el centro de tu vida y te conviertes en el protagonista de tu propia historia no te quieres como...

David del Bosque / 04.04.2016

¿Quién quiere una bola de cristal? ¿Quién quiere ver el futuro? Y la pregunta más importante, ¿para qué quiere verlo? Hay quien quiere adelantarse a lo desconocido, saber lo que va a pasar para controlarlo y modificarlo. Está obsesionado con el control y que no le pase nada malo nunca. Se obsesiona con el futuro y le genera infelicidad. Decía Einstein que un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse con el futuro. Hay quien ya osa adelantarse al futuro rumiando habitualmente qué le puede llegar a pasar. Es un “¿y si….?” repetido continuamente que genera desesperación. En el fondo desconfía de sí mismo, no de su futuro, que siempre le traerá cosas buenas y malas. Desconfía de su capacidad de enfrentarse al futuro con sus herramientas emocionales presentes. Hay quien quiere ver el futuro para asegurarse que sus sueños se cumplen, que las esperanzas y deseos que ha colocado en el futuro acabarán convirtiéndose en una realidad. Que los sacrificios que realizó en el pasado serán recompensados en el futuro. Que...

Miguel Ángel Paredes / 28.03.2016

Con los años la percepción de la realidad se va modificando, el paso del tiempo hace que nos fijemos en cosas distintas a la juventud, que las valoremos de otra forma y lo que el la infancia parecía, divertido, en la juventud insoportable y en la madurez habíamos olvidado, en la vejez puede volver a llamar nuestra atención. Tal vez esa sea una de las claves del buen entendimiento entre abuelos y nietos. También cambian nuestros estados emocionales, con los años hemos aprendido a templan las emociones, cabe esperar que los impulsos se hayan moderado y que toda esa chispa y bravío de los años pasados se haya ido transformando en una mayor paciencia y en un emociones más estables. Los hábitos de conducta, se van haciendo cada vez más rutinarios, es como si hubieran cristalizado y cada día tiende a ser una repetición del anterior, la repetición produce placer y seguridad por eso salir de esas rutinas inquieta al anciano. Las metas son otras, más sencillas, menos ambiciosas, más a corto plazo, las prioridades...

Irene Molina / 21.03.2016

¿Te consideras una persona pesimista? ¿Prestas atención a tu diálogo cuando tratas de explicar por qué suceden las cosas? ¿a qué achacas las desgracias? Tres son las dimensiones cruciales en la pauta explicativa negativa, la permanencia, la penetración y la personalización: La Permanencia, es la dimensión que valora cuánto de ese suceso negativo es considerado cómo inamovible, cuánto permanecerá, la creencia de que haga lo que haga no desaparecerá, valorándolo en términos de siempre o nunca, etc. como por ejemplo “siempre tengo mala suerte”, “las dietas no sirven”, “soy un desastre”, “nunca funciona”, etc. La Penetración, se refiere a alcance, a la amplitud, cuánto penetra el daño ante un acontecimiento negativo, etc. por ejemplo “todos me odian”, “los libros no valen para nada”, etc. Personalización, hace referencia a cuánto eres tú el culpable de lo malo que te sucede. Por ejemplo, “soy un estúpido”, “soy una mala madre”, etc. Esta última, la personalización, es la dimensión que más fácilmente puede exagerarse y la que controla cómo nos sentimos hacia nosotros mismos, dañando nuestra autoestima cuando se emplea en negativo....

David del Bosque / 14.03.2016

Decía cierta escritora que en la vida no se puede dar marcha atrás, que hay que seguir adelante. Que la vida es una calle de sentido único y que vivir es como montar en bicicleta, hay que seguir pedaleando para mantener el equilibrio. En cada vida hay muchas vidas, seguir adelante es un constante proceso de nacer, vivir, morir y volver a renacer. Seguir adelante es crecer, porque si uno no crece cada vez ha de pagar más por seguir siendo uno mismo. Se requiere vitalidad, volver a empezar. No progresar es desvitalizarse minuto a minuto y caer en la depresión y la indefensión. El precio de la inmovilidad es cada vez más alto, como una hipoteca que en vez de decrecer, aumenta mes a mes. Recuerda que vivimos mientras nos renovamos. Encontramos las razones por las que vivir y seguir adelante, viviendo y no tanto pensando y programando. La confianza es la brújula de la vida, no el control. La confianza de que todo irá bien, la confianza basada en la autoestima y en el...

Miguel Ángel Paredes / 07.03.2016

La autoestima es la relación irrenunciable y permanente que mantienes contigo. De ti no te puedes divorciar ni separar, y te guste o no estarás contigo hasta el final de tus días. Puedes convivir en una larga luna de miel o mantener una guerra constante en tu interior. La decisión es solo tuya. La autoestima se construye de forma inconsciente durante los primeros años de la infancia, mientras se forma el yo, la identidad, el autoconcepto y los primeros paradigmas acerca de quien eres. Pero durante el resto de tu vida te des cuenta o no sigues trabajando esa relación. Y puedes empeorarla o mejorarla. Muchas personas no son conscientes de esa relación, no prestan atención al propio diálogo interior, a lo qué se van diciendo, cómo se lo van diciendo, qué sienten respectos a sí mismos y como actúan a su favor o en su contra. Y sin embargo la autoestima es muy importante, porque esa relación contigo es la que hace que tu vida sea una experiencia maravillosa o un infierno. Es la que te hace...