GPS EMOCIONAL Y AUTOESTIMA

El GPS es un sistema de orientación que funciona indicándote lo lejos o cerca que estás del lugar al que quieres ir. También te sugiere una o varias rutas a seguir para llegar a tu destino. Y por supuesto te hace saber si vas bien o vas mal.

Es un invento fantástico y una ayuda inestimable para poder a llegar a donde has decidido ir. Cuando sigues sus precisas e insistente instrucciones sientes la seguridad de que llegarás y de que estás en buen camino. El GPS además tiene la ventaja de que no se enfada contigo si no atiendes sus propuestas. Puede ser muy insistente, pero jamás deja de hablarte si no le haces caso, o te da mal la dirección en señal de venganza. Si no le obedeces modificará amablemente las indicaciones de la ruta para ayudarte a llegar a tu destino de igual manera.

Esther y Jerry Hicks aseguran que tú has nacido con un GPS emocional, que de una forma natural te va marcando la dirección a seguir en tu vida. Tu GPS, mediante tus emociones te va indicando si vas bien o vas mal. Es muy simple, cuando te sientes mal es una señal infalible de que te has salido del camino y que terminarás perdiéndote si no corriges. Cuando te sientes bien, quiere decir que vas bien y que antes o después lograrás tus deseos y tus objetivos. Así de sencillo!

Y siendo así de sencillo ¿por que hay tantas las personas con una vida insatisfactoria, tal vez con muchas cosas pero sin saber lo que realmente quieren y que hacer con su vida? La razón es que se han olvidado de su GPS. A fuerza de escuchar las voces de otras personas, han dejado de escuchar su propia voz interior. De tanto ignorar las instrucciones que su propio GPS emocional, han convertido la valiosa información de su interior en un ruido de fondo que apenas ya escuchan o que incluso les resulta molesto.

Pero la voz interior de tu GPS sigue ahí. Si eres capaz de cierto silencio interior y prestas la suficiente atención la escucharás debajo de enjambre de pensamientos caóticos, inconexos e irrelevantes con los que llenas tu mente. Tu GPS no ha dejado de hablarte en ningún momento, sigue dándote las instrucciones correctas para vivir la vida que has venido a vivir y ser la persona que realmente deseas ser.

Lo que llamas ansiedad, malestar, sufrimiento o depresión son las señales que tu GPS te lleva mandando hace años para que vuelvas a retomar el camino de vuelta a casa, el camino de tu autoestima. No está enfadado ni molesto contigo, pero ya no sabe como decirte que por ahí no es, que esa manera de pensar te está envenenando, que estás poniendo tu atención en personas, situaciones o momentos que te hacen sentir mal, que en tu diálogo interior hay demasiadas críticas y quejas y pocas posturas resolutivas y estimulantes. Cada punzada de angustia es su manera de decirte que tienes que corregir tu pensamiento y tu conducta para lograr vivir lo que dices querer.

La misma regla vale cuando te sientes en paz, cuando disfrutas con alegría de cada una de las oportunidades que la vida te brinda, cuando eres capaz de permitir que el amor entre en tu vida, y confías y aceptas la vida que tienes. Esas son también las señales que tu GPS emite diciéndote vas bien, vas por el camino correcto y lo estás haciendo bien. Utilizas tus pensamientos de una manera sana y constructiva y tienes una buena autoestima.

Recuperar tu GPS emocional es fundamental para volver a sentirte bien y retomar el control de tu propia vida. Se consciente de esa maravillosa herramienta con la que has nacido. Aprende a utilizarla. Enseña a tus hijos a escuchar su propia voz interior. Y tu vida habrá sido una existencia feliz.

Y cuando tú eres feliz este mundo es un poco mejor.

Frase: “Por la lógica demostramos. Por la intuición descubrimos.”  · Henri Poincaré

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RECOMENDACIÓN:

“Australia

Año 1939. Lady Sarah Ashley, una aristócrata inglesa frívola y superficial. Un matrimonio sin amor y sin hijos le ha privado de todo lo que que no sea su cuadra de caballos. Convencida de que su marido le es infiel, Sarah viaja desde Londres hasta Darwin (Australia) para enfrentarse con él. Su guía, Drover, es un ganadero tan tosco como refinada es Sarah. La profunda antipatía que se profesan se suaviza cuando Sarah se hace cargo de un joven mestizo, huérfano  y marginado.

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