EJERCICIOS DE AUTOESTIMA

La autoestima es la relación irrenunciable y permanente que mantienes contigo. De ti no te puedes divorciar ni separar, y te guste o no estarás contigo hasta el final de tus días. Puedes convivir en una larga luna de miel o mantener una guerra constante en tu interior. La decisión es solo tuya.

La autoestima se construye de forma inconsciente durante los primeros años de la infancia, mientras se forma el yo, la identidad, el autoconcepto y los primeros paradigmas acerca de quien eres. Pero durante el resto de tu vida te des cuenta o no sigues trabajando esa relación. Y puedes empeorarla o mejorarla.

Muchas personas no son conscientes de esa relación, no prestan atención al propio diálogo interior, a lo qué se van diciendo, cómo se lo van diciendo, qué sienten respectos a sí mismos y como actúan a su favor o en su contra.

Y sin embargo la autoestima es muy importante, porque esa relación contigo es la que hace que tu vida sea una experiencia maravillosa o un infierno. Es la que te hace merecer las cosas buenas que la vida te ofrece o por el contrario te excluye de cualquier oportunidad de éxito o felicidad. Además la autoestima es el patrón con el que sin que te des cuenta buscas todas tus relaciones, si no te quieres atraerás personas que no te valoren, te ignoren o te desprecien. Y si te quieres, solo atraerás, personas que te respeten, aprecien tu compañía y te quieran.

Lamentablemente los planes de estudio de la escuela y el instituto no contemplan una asignatura para el desarrollo de la autoestima, por eso necesitas una alfabetización mínima que te permita empezar a conocerte mejor y quererte más.

Para mejorar tu autoestima te propongo cuatro ejercicios concretos que te ayudaran a sentirte mejor contigo.

  • Ejercita la aceptación. Aceptar es el primer paso para mejorar esa relación. Acéptate tal como eres en este mismo momento, da igual tu aspecto físico, tu nivel de estudios, los ingresos que tienes, cómo está tu salud, tu situación laboral o tus relaciones afectivas. Acéptate. Aceptarte no significa que te gustes, tampoco que te resignas. Aceptarte significa parar la guerra contigo. Dejar de hacerte daño con tus pensamientos, dejar de juzgarte y criticarte. Significa solo asumir y reconocer donde estás, cómo estás y cual es tu punto de partida. Cualquier tipo de malestar o sufrimiento lleva una no aceptación implícita, por lo tanto comienza por aceptarte tal como estés en este momento.
  • Desarrolla la confianza. Lo siguiente después de aceptarte es tener una visión positiva sobre tu incierto futuro. El futuro aun está por construir, es mejor construirlo pensando que puede ser mejor que lo que estás viviendo hasta ahora. Aun no sabes la solución a tus problemas o como vas a resolver todos esos cambios que necesitas hacer, pero puedes confiar igual que confías que el sol sale cada mañana, que tendrás aire para respirar o que cuando conduces tu automóvil no tendrás ningún accidente. Si la aceptación te pone en paz con el presente, la confianza te permite proyectar un futuro mejor.
  • Trabaja en el amor. Háblate amablemente y con afecto. Hagas lo que hagas hazlo con amor. Da lo mismo que sea el desayuno de tus hijos, pasear a tu perro o el informe que estás haciendo. El amor es la fuente de energía que te permite cambiar tu estado de animo y hacer posible lo imposible. El amor es el motor de la motivación. La garantía de los mejores resultados. Cuando trabajas con amor se nota, y también se nota cuando cocinas, conduces o piensas con amor. Los resultados finales son mucho mejores, porque solo cuando haces algo con amor das lo mejor de ti.
  • Entrena tu sentido del humor. Recuerda como era tu vida cuando te reías. Practica cada día sonrisas ante el espejo, con otras personas, cuando hables por teléfono o cada vez que te acuerdes, estés solo o acompañado. Cada sonrisa cambia algo en tu cerebro, pero cada vez que te ríes, sobretodo si te ríes a carcajadas cambia tu biología. La risa es tal vez la mejor medicina y es también la distancia más corta entre dos personas. Cuando ríes desdramatizas la realidad, quitas hierro a los problemas y generas endorfinas.

Empieza a practicar desde este mismo momento. Son ejercicios sencillos, no los analices, ni los juzgues, solo han la prueba y observa con atención como tu relación cambia y como tu vida va cambiando. Adelante, tú puedes.

Frase: “Lo que crees de ti mimso y de tu vida llega a ser tu realidad”. L. Hay

ESCÚCHALO AQUÍ:

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.