PROMESAS CUMPLIDAS

A estas alturas del año ya sabrás si los propósitos ante la noche vieja eran reales. ¿Vas al gimnasio?, ¿qué tal la dieta?, ¿le has dicho que la quieres?, ¿sigues siendo exfumador?, …

Al acabar el año, nos invade un sentimiento de cambio de ciclo que nos predispone a augurar nuevos comportamientos, sabedores de que seremos completamente capaces de llevarlos a cabo. Y es así. Eres totalmente capaz de cambiar, de ir al gimnasio con disciplina, de aprender a comer mejor, de sincerar tu amor y de pasar página en hábitos tan tóxicos como fumar.

Si somos capaces, ¿qué pasa? ¿por qué siento que no puedo hacerlo? ¿por qué cuesta tanto cambiar?

Todo cambio ofrece resistencias. Somos seres de hábitos y vivimos gran parte del tiempo en “modo automático” pensando, haciendo y sintiendo por tendencia por lo que, cuando queremos pasar al “modo manual”, todo nuestro cuerpo, nuestro cerebro, se resiste a hacerlo.

Antes de entrar en faena y luchar con las resistencias que ofrece tu cambio, plantéate si el reto al que te enfrentas es objetivo, realista, alcanzable, personal, … ya que si, por ejemplo, pretendo bajar 20 kilos en 2 meses, el reto se plantea inalcanzable o incluso dañino. Proponer retos para otros tampoco funciona ya que el único que eres capaz de cambiar eres tu mismo y con él quizás incidas positivamente en el comportamiento de otros pero siempre comenzando por ti. En vez de plantearlo como que mi hijo duerma solo en su camita, plantéate que es lo que yo puedo hacer o dejar de hacer como madre para que ese comportamiento se de.

Una vez valorado con objetividad tu reto, es muy aconsejable que lo operativices al máximo, es decir, te lo plantees en términos de conductas o acciones y sea observable y medible a fin de que puedas valorar si se cumple o no. Comer bien es un concepto muy abstracto y subjetivo pero si te retas a comer 5 piezas de fruta al día es totalmente apreciable si cumples con él o no.

Otra recomendación práctica es que si tu reto es muy grande lo subdividas en mini retos alcanzables y vayas valorando tus progresos con frecuencia y ampliando o modificándolo a medida que creces con él.

Ponerte una fecha para cada uno de tus logros sitúa tu compromiso en la realidad ayudándote a cumplir con él y a distribuir tus esfuerzos en función del plazo marcado.

Ya estás más cerca de conseguirlo.

El siguiente punto fuerte es hacer público tu compromiso. Es una manera de afianzarte y empujarte mentalmente hacia la dirección que tu quieres seguir. Cuéntaselo a tu pareja, a algún miembro de tu familia, a un amigo, etc.

Hablo de compromiso porque es justo lo que tienes que establecer contigo mismo. Ir a por todas con lo propuesto, dándole toda la prioridad que te mereces a sabiendas que en este momento es lo más importante de tu vida ya que está en juego tu autoconfianza y tu fiabilidad. Dejarlo pasar, no luchar contra las resistencias al cambio, no comprometerte, ceder en el empeño,… daña tu autoestima y por contrapunto, superarte y crecer la acrecenta.

Ante las resistencias, insistencia. Ante el “ahora ya…” , el “he fracasado otra vez”, el “no soy capaz de hacerlo”, el “ya para el 2017 o cuando se acerque el verano”, … dite BASTA y plantea tus retos para salir victorioso de ellos. Ayúdate a crecer. ¡Adelante!

Ahora es el mejor momento para lograrlo.

Frase: “No hay nada como un reto para sacar lo mejor de un hombre.” Sean Connery

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