Blog de Parentepsis

¿Tienes o has tenido perro? ¿Estás pensando en tenerlo o volver a tenerlo? En mi caso me pasé 3 años de analizar pros y contras, de pensar una y otra vez en las cargas que conlleva cuidar de un animal, de la responsabilidad que supone que esté a tu cargo y por más de 15 años que puede durar su vida, o más, en los que te comprometes a cuidar de él sin descanso, para lo que tuve que lidiar con el miedo, la incertidumbre, la inseguridad que supone esa salida de la zona de Confort. No lo dudes más y si estás preparado, hazlo. Sin duda, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en los últimos años. Los animales, en este caso hablando de perros, son unos verdaderos maestros, maestros de vida. No guardan rencor, son felices, se entusiasman y asombran con cada detalle, son capaces de amar de la manera más pura que existe, jamás se aburren, aunque los pasees cada día por el mismo trocito de tierra, … Realmente son maravillosos. Todo son...

Somos seres consumidores, comprar es una actividad más, muy habitual en nuestra vida del día a día. Como en cualquier otra actividad cotidiana que realicemos, podemos distinguir si practicamos el comprar bien o mal. Podemos mejorar en la acción de comprar, analizando si compramos o no en el momento adecuado, si compramos demasiado o demasiado poco o si compramos por deseo, necesidad o capricho del momento. Hay pensamientos y sentimientos, más o menos conscientes, que nos impulsan a la decisión de comprar. Cuando tenemos dinero en el bolsillo, o cuando podemos acceder a él fácilmente endeudándonos, ¿qué pensamos y sentimos? ¿Nos asustamos por miedo a malgastarlo? ¿Nos “quema” en la cartera y hemos de gastarlo pronto? ¿Nos sentimos codiciosos y queremos aún más dinero? ¿Nos entristece dejar de poseerlo si lo gastamos? ¿Pensamos que se ha de gastar en el beneficio de otras personas, que lo necesitan más o que son más merecedoras de su uso que nosotros? Como en el resto de decisiones que tomamos las personas, en la decisión de comprar hay un elemento inconsciente...

La autoestima se puede entrenar. Esa es una de sus ventajas más importantes. Puedes mejorarla si la trabajas. Otra ventaja importante es qué lo natural es tenerla. La autoestima es como la salud, igual que lo esperado es tener una buena salud, también cabe esperar que cuentes con una buena autoestima. Estas son las 10 pautas para tener una autoestima sana y fuerte: Conócete. La Autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Como cualquier relación, necesitas conocer, y cuanto más y mejor te conozcas mucho mejor te irán las cosas. Solo podemos querer aquello que realmente conocemos. Aquello que se quiere pero en realidad no se conoce, es solo una fantasía, una idealización o un deseo imaginario. Trátate como a tu mejor invitado. Tienes que demostrarte que eres realmente importante para ti. Imagina que tienes unos días en tu casa y a tu cargo un invitado muy especial para ti. ¿Qué harías para hacer agradable su estancia? Pues aplícate la misma regla. Si lo harías por tu mejor invitado hazlo por ti. Mímate. Sé amable....

Al mal tiempo, buena cara. Así reza unos de los refranes más famosos de nuestro amado refranero Español. Pero… y si el mal tiempo es un cáncer o la pérdida de un ser querido o la ruptura con una pareja o la perdida de la propia salud o simplemente “algo” que no sabemos muy bien que és pero que inexplicablemente nos entristece profundamente…. ¿tenemos que poner buena cara?. Nuestra sociedad actual dictamina que así debe ser, debemos sonreír, no verbalizar, acallar nuestras emociones dominantes y sustituirlas por frases bellas y positivas, parcheando nuestras emociones a través de la trampa del pensamiento positivo, pócima mágica patentada por los gurús de la felicidad de esta última crisis o década. Nosotros desde la Terapia Emocional, entendemos que tan malo es dejarse arrastrar por las emociones como su polo opuesto, sonreír sin ton ni son mirando a otro lado sin observar aquello que se cuece en nuestro interior. Este autoengaño crea en nuestra psique un cortocircuito incongruente en el que dejamos de entender la importancia que tienen las emociones para nosotros...

No se trata de un blog que te enseñe cómo meditar. Sino, más bien, un blog destinado aquellos que se resisten a empezar a meditar, que piensan en ello, que les gustaría poder hacerlo, que le han dicho que tiene beneficios pero que sienten que no es para ellos. Hay que superar las resistencias. De eso se trata. ¿Vives con una profunda pero sutil sensación de insatisfacción y vacío interior, a pesar de haber conseguido mucho de los logros que te proponías alcanzar? ¿tratas de obtener más y más, tapando esa incomodidad con cuestiones superficiales, cuando lo que realmente buscas es la paz, la felicidad y la desaparición de la sensación de necesidad no cubierta? ¿Tratas de controlar tu vida y es desalentador ver que la vida es incontrolable, que el cambio constante es una parte inevitable de ella? ¿Sufres? En la meditación encontrarás la liberación. Las ganancias son todas. No solo mentales, sino también físicas. Combate la depresión y los síntomas del estrés, da paz interior (sosiega, aporta serenidad, calma ...

En el mundo de las relaciones existe una clase de manipuladores que se alimentan de tu energía positiva y te dejan vacío y agotado. Son los vampiros emocionales, personas que se nutren emocionalmente de otras personas cuando se relacionan con éstos. Cuanto más tiempo se pase con ellos y más cercanía se tenga, más peligro tendrás de ser víctima de uno de ellos. Porque estar junto a este tipo de explotador te debilita, los vampiros emocionales te “chupan” la energía y te dejan exprimido y exhausto emocionalmente. El vampiro emocional seduce e hipnotiza con una promesa inicial irresistible. En su promesa convierte en fácil lo difícil, te hace sentir especial sin apenas conocerte, te sugiere éxito sin esfuerzo, dice amarte cuando simplemente te quiere, pide que te entregues ya que él haría lo mismo por ti. Su relación de amistad, de pareja o de trabajo es el paraíso convertido poco a poco en infierno. Son promesas falsas pero brillantes, promesas que nunca cumple. Dice el refrán que más vale un “toma” que dos “te daré”. Sabe...

Un sujeto proactivo según la RAE es aquel que “toma activamente el control y decide qué hacer en cada momento, anticipándose a los acontecimientos”. En términos generales podemos hablar de tres maneras de afrontar las circunstancias a los que todos estamos expuestos: Pasividad: Consiste en no hacer nada frente a los sucesos de nuestro entorno. Son esas personas que ante una perdida emocional, un despido o una enfermedad se bloquean. No reaccionan. Se limitan a esperar que sean los otros, el estado o la suerte quienes resuelvan su situación. Reactividad: Pasan a la acción y hacen cambios solo cuando las circunstancias del entorno se han modificado. Son los que apagan el fuego en el momento que ven las llamas. Intentan arreglar su pareja ante una posible separación o se toman muy en serio las recomendaciones del médico tras el diagnóstico de una enfermedad. Proactividad: Va más allá porque estos se anticipan y emprenden acciones con las que van modificando sus circunstancias y evitan sucesos no deseados o se adaptan más fácilmente. Los proactivos están más preparados para transitar...

La rabia es una emoción como cualquier otra, compleja, que surge de la combinación de emociones negativas, como el enfado, el estrés, el miedo o la incertidumbre; sentimientos y emociones que conforman parte de nuestro universo emocional. Aunque muchos de nosotros aún no hayamos aprendido a saber cómo gestionarlo de forma adecuada, somos responsables de él y tenemos el deber de aprender a controlarlo. La rabia es fácil de detectar, se siente intensamente en nuestro interior, en nuestra mente. En realidad, cuando sentimos rabia, algo está ocurriendo en nuestro cuerpo, nuestras hormonas, nuestros neurotransmisores se ven removidos sin control para dar salida a toda la tensión, como una olla a presión sin válvula de contención. Por ello es importantísimo aprender a abrir los canales necesarios para evaporar la ira, ya que si nos dejamos atrapar por la trampa de esta emoción contaminaremos el resto de emociones, pensamientos y conductas que generemos a partir de ese momento. Todo este entramado de información a veces resulta difícil de gestionar y es probable que no sepamos cómo resolverlo adecuadamente. Es justo...

¿Conoces a Louise Hay? Louise Hay, recientemente fallecida, fue una escritora y oradora estadounidense, considerada una de las figuras más representativas del movimiento del Nuevo Pensamiento y una precursora de los libros de autoayuda.​​ Con una vida llena de experiencias que supo utilizar para crecer, se convirtió en una gran maestra del amor propio y de la autoestima que comunicó al mundo con enorme generosidad. La primera e indiscutible forma de amor consiste en dejar la crítica. Deja de criticarte. Acepta y aprueba quién eres y desde ese punto crece, mejora, … pero con amor. Criticarte no cambia nada, solo te ancla en el problema y en el dolor. La segunda manera que propone Hay consiste en el perdón. Perdónate. Deja ir el pasado y no te dañes con él. Sea lo que sea que hayas vivido, perdona. Lo hiciste como sabías en ese momento. Ahora lo ves de otra manera, eres capaz de actuar, pensar, … de otra manera y eso habla de tu crecimiento personal, pero entonces no lo sabías. No te juzgues con tus conocimientos actuales...

Somos animales sociales, vivimos en sociedad y nos relacionamos continuamente con otras personas, siendo estas relaciones muy importantes para nuestro bienestar y éxito personal. Comunicarnos bien con los demás nos es necesario, nos ayuda a crecer, nos nutre emocionalmente y nos protege de conflictos y aislamientos. Desarrollar unas buenas habilidades sociales es uno de los cimientos de nuestra autoestima. Con habilidades sociales pobres, nuestro autoconcepto sufre y nos sentimos poco capacitados para integrarnos y desarrollarnos en nuestro hábitat social. En primer lugar, las habilidades sociales son herramientas de comunicación, útiles que usamos para relacionarnos con los demás de forma eficaz y a la vez emocionalmente sana. Como herramientas, las habilidades sociales se aprenden desde niños, se copian observando cómo se comunican los demás, especialmente los padres, y se convierten, cuando se han aprendido bien, en conductas que nos permiten interactuar con otras personas de forma exitosa. Las habilidades sociales también se desarrollan o se empobrecen a través de los refuerzos y castigos, de los premios y sanciones que recibimos desde que somos niños cuando nos relacionamos. El...