ESCUCHA TU TRISTEZA

Al mal tiempo, buena cara. Así reza unos de los refranes más famosos de nuestro amado refranero Español. Pero… y si el mal tiempo es un cáncer o la pérdida de un ser querido o la ruptura con una pareja o la perdida de la propia salud o simplemente “algo” que no sabemos muy bien que és pero que inexplicablemente nos entristece profundamente…. ¿tenemos que poner buena cara?.

Nuestra sociedad actual dictamina que así debe ser, debemos sonreír, no verbalizar, acallar nuestras emociones dominantes y sustituirlas por frases bellas y positivas, parcheando nuestras emociones a través de la trampa del pensamiento positivo, pócima mágica patentada por los gurús de la felicidad de esta última crisis o década.

Nosotros desde la Terapia Emocional, entendemos que tan malo es dejarse arrastrar por las emociones como su polo opuesto, sonreír sin ton ni son mirando a otro lado sin observar aquello que se cuece en nuestro interior. Este autoengaño crea en nuestra psique un cortocircuito incongruente en el que dejamos de entender la importancia que tienen las emociones para nosotros en nuestra evolución personal y dejando en entredicho al optimismo bien conducido y dirigido.

Es importante que entendamos que mirar hacia otro lado, sin tener en cuenta aquello que nos toca día a día, ni nos hace sentir mejor, ni vivir consecuentes con aquellos vaivenes o dificultades con las que nos enfrentamos en los diferentes momentos de nuestra vida. Si fuésemos capaces de escuchar aquello que está relacionado con nuestras emociones, ya que como buenos mecanismos de defensa que son, bien gestionadas, nos permitirán adaptarnos a nuestra realidad y disipar posibles incertidumbres por soluciones o vías de escape.

Entonces, al mal tiempo, ¿solo buena cara?

No, ya que con esta tendencia, nos resultará imposible afrontar aquello que nos este ocurriendo y concentrarnos en darle una solución. La tristeza junto a las demás emociones y sus sucedáneos nos deben servir como motor de cambio. Por ejemplo, si sentimos rabia, el camino que deberíamos seguir desde la perspectiva de la psicología, seria tomar esta emoción dominante como abono para que germine en una primera respuesta de cambio ya que escuchar la rabia significa escuchar nuestro problema y nuestra solución a la vez.

Ser abiertos o tener una mente abierta significa ser capaces de atraer una respuesta creativa a nuestro problema procurando un viraje emocional hacia la salvación y la superación lejos del derrotismo o la rigidez emocional.

En resumidas cuentas, confiar en que la vida nos sonreirá y nos solucionará los problemas es un prisma equivocado de la propia vida. Lo que os propongo es algo muy diferente: cambiemos de gafas, observemos y escuchemos con atención aquello que realmente importa, nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros pensamientos y mediante distintos movimientos o acciones pongamos la creatividad de nuestra parte para que aquello que deseemos termine por llegar.

Y si por desgracia la vida insiste en conducirnos hacia la tormenta… icemos velas, agarremos el timón con fuerza y a navegar.

Frase: “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero y mis cicatrices son de geografías varias” · Bumbury

ESCÚCHALO AQUÍ:

RECOMENDACIÓN:

“Universo de emociones” · Eduard Punset

Aprender a gestionar emociones es la base del aprendizaje social y emocional. Pero para ello es imprescindible identificarlas previamente. A través de las páginas de Universo de Emociones podrás descubrir las más de trescientas emociones que se representan en el libro y en el cartel. Podrás visualizar algo tan abstracto como son las emociones, que se vuelven visibles para ayudar a su mejor comprensión.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.