SOLTARLO TODO

El olvido es patrimonio de tu inconsciente. No es ni tu conciencia ni tu fuerza de voluntad quienes deciden que borrar de tu memoria. Conscientemente solo puedes crear estrategias para tratar de recordar, “trucos” para asociar unos sucesos a otros, “claves” para memorizar, nombres, fechas o palabras. Pero solo la bestia sagrada de tu inconsciente tiene el poder de “resetear” tus neuronas hasta hacer desaparecer de tu memoria fragmentos de tu historia personal y devolverte la inocencia de quien no sabe nada porque no recuerda nada.

Para bien o para mal llevas sobre tus hombros el peso de tu memoria. Con los recuerdos de que quien crees ser tu ego se nutre con voracidad y teje la red de lo que llamas tu realidad, por la que luego tú te mueves sin cuestionarla.

Aunque no eres libre para elegir el olvido, puedes hacer el ejercicio de “soltarlo todo” por un instante, solo por un momento ir soltando poco a poco todo aquello que crees ser. Solo tienes que cerrar los ojos, poner la atención en tu respiración y darte permiso para soltar, porque durante el tiempo que dura el ejercicio la realidad poco importa.

Puedes empezar soltando todas aquellas cosas que te preocupan en este mismo momento. Puede ser cualquier cosa, porque las preocupaciones de hoy te parecerán infantiles dentro de 10 o 20 años, de la misma forma que hoy te lo parecen aquellas cosas que te preocuparon hace 10 o 20 años. Suelta la angustia, deja que se vaya con el aire que expulsas cuando respiras. Nada es realmente tan importante, todo tiene solución de una u otra manera. Vete soltando respiración a respiración y siéntete más libre.

Porque nada es importante, puedes soltar también tu pasado y tus recuerdos. Solo tu ego se aferra a ellos. Ni tan siquiera son ya experiencias, solo son las interpretaciones del recuerdo de tus experiencias. Pero nada de eso es tu vida, ni lo que tú eres. Con el aire que expulses en la próxima respiración suelta tu historia, tu día de hoy, de ayer, de la última semana, el último mes. Vete más allá y suelta él ultimo año, más allá y suelta los últimos años con los que cargas. Puedes ir todo lo lejos que quieras en el tiempo. Y según vas soltando puedes notar como la carga se aligera, como si soltaras el lastre de un globo y tal vez puedas sentir una sensación de ligereza y alivio cada vez mayor.

Tú no eres los recuerdos con los que cargas, ni las preocupaciones que te angustian, no eres lo que te han dicho que eres, ni tan siquiera eres la persona que crees ser. Tampoco eres los síntomas que tienes, ni las enfermedades que te han diagnosticado. No eres la profesión que ejerces, ni ninguna de las etiquetas que te han puesto y te has creído. No eres ni tu pasado, ni tu historia personal. Todo eso solo son proyecciones de tu ego. Diferentes papeles de tu personaje. Y nada de eso importa en este momento. Ahora solo es importante tu respiración, la sensación de soltar, de fluir, de dejar marchar, de desapego. Y mientras lo haces, date cuenta de lo bien que empiezas a sentirte y como tu respiración ya ha cambiado.

Respiración a respiración lo vas soltando todo. Puedes dejar que con el aire que expulsas se vaya tu nombre, tu edad y todo lo que has vivido hasta este momento. Nada es importante. Ahora solo es importante tu respiración. La entrada y salida del aire. Y date cuenta lo bien que te sientes con cada bocanada de aire nuevo. Nota como con cada respiración sientes la vida llenándote los pulmones y te abres a algo nuevo. Pon atención y date cuenta lo bien que te hace sentir. Ahora en este mismo instante estás viviendo el momento presente. Solo importa eso que vives en este mismo momento, y como el aire que respiras lo empiezas a soltar para que tus pulmones vuelvan a llenarse otra vez de aire limpio y vuelvas a sentir por otro instante el milagro de la vida. 

FRASE: “La supresión del sufrimiento está en la eliminación del apego”. Buda

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