DIME COMO HABLAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES

El lenguaje es maravilloso, fascinante, tanto es así que, gracias a él, nos diferenciamos y caracterizamos como especie. Dentro de cada ser humano existen infinidad de lenguajes; existe el lenguaje interno, el externo, el verbal, el no verbal, el consciente, inconsciente y todos y cada uno de ellos tiene la capacidad de cambiar y configurar nuestro presente y también el de los demás.

A través del lenguaje los seres humanos somos capaces de expresar y configurar nuestra propia personalidad, el lenguaje es capaz de afectar a nuestras emociones, sentimientos y por supuesto también a sistemas tan anclados como nuestros valores, nuestras capacidades, nuestras carencias y nuestras relaciones.

Cierto es que muchos de los patrones lingüísticos que cada uno de nosotros adoptamos en muchas ocasiones, son heredados del contexto cultural, familiar o social donde nos desarrollamos; sin embargo estos datos no tienen ni el peso ni la fuerza suficiente para condicionarnos eternamente. El lenguaje es modificable, plástico y gestionable, tan solo depende de la actitud que adoptemos ante este.

Para poder cambiar estos patrones, el primer paso que debemos dar es conocer cómo y de qué manera utilizamos nuestro lenguaje. Las palabras tiene un gran poder, son capaces de sanaros, enfermarnos, destruirnos o condicionarnos; por ello el título de dicho texto “ dime como hablas y te diré quien eres”.

En la medida de lo posible quisiera que, durante unos segundos, realizaras un pequeño barrido de cómo ha sido tu lenguaje en el día de hoy: ha sido positivo, negativo, hiriente, mal sonante… ahora tan solo responde a esta pregunta ¿ cambiarías algo de lo que has dicho o te has dicho a ti mismo hoy?

Si es que sí, lee los siguientes pasos y así adoptar un lenguaje más positivo:

  1. Detectar cuales son las palabras que con mayor frecuencia usamos en nuestra comunicación habitual y el impacto emocional que estas están ejerciendo en nuestro contexto más cercano.
  2. Tomar consciencia del diálogo interior y en la medida de lo posible detectar juicios, normas o imposiciones que nos vamos autoimponiendo a lo largo de nuestro día a día.
  3. Tener presente lo que quieres transmitir y evita las etiquetas negativas.
  4. Evita generalizaciones ( nunca, jamás, nadie, imposible )
  5. Permítete el placer de explorar sin juicios tus patrones de pensamientos negativos, descubre de donde provienen y pon acciones para cambiarlos. Siempre existirá en tu experiencia personal contrapuestos que puedan mitigar sus efectos.
  6. Determina las consecuencias de estos patrones negativos y transfórmalas en positivo.
  7. Hacer un uso responsable del lenguaje, siendo conscientes de lo que decimos, sentimos y hacemos.

Frase: “El hombre tiene el poder de cambiar una condición desfavorable agitando la varita mágica de las palabras” · Florence Scovel Shinn

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