El lenguaje es maravilloso, fascinante, tanto es así que, gracias a él, nos diferenciamos y caracterizamos como especie. Dentro de cada ser humano existen infinidad de lenguajes; existe el lenguaje interno, el externo, el verbal, el no verbal, el consciente, inconsciente y todos y cada uno de ellos tiene la capacidad de cambiar y configurar nuestro presente y también el de los demás. A través del lenguaje los seres humanos somos capaces de expresar y configurar nuestra propia personalidad, el lenguaje es capaz de afectar a nuestras emociones, sentimientos y por supuesto también a sistemas tan anclados como nuestros valores, nuestras capacidades, nuestras carencias y nuestras relaciones. Cierto es que muchos de los patrones lingüísticos que cada uno de nosotros adoptamos en muchas ocasiones, son heredados del contexto cultural, familiar o social donde nos desarrollamos; sin embargo estos datos no tienen ni el peso ni la fuerza suficiente para condicionarnos eternamente. El lenguaje es modificable, plástico y gestionable, tan solo depende de la actitud que adoptemos ante este. Para poder cambiar estos patrones, el primer paso que debemos...

Guardamos ropa que ya no nos sirve, no nos gusta o nos incomoda llevarla, zapatos viejos por su valor sentimental, los apuntes de la carrera por lo mucho que nos llevó que quedaran con ese aspecto final, cosas ni que sabemos que tenemos guardadas, rincones de abandono y acumulación de “trastos viejos” por si en algún momento nos hace de nuevo falta, libros que no hemos leído y que jamás leeremos, helados en el fondo del congelador de hace unos cuantos veranos, bolígrafos que no pintan,… y un sin fin de objetos insulsos, caducos, inservibles e incómodos que llenan estantes y rincones de nuestra casa sin muchas veces saber de su existencia. ¿Te sientes reconocido con esta descripción? Dentro de este acumular hay grados de intensidad. Hay casa realmente atestadas en las que puedes sentir una gran opresión y luego hogares en los que más o menos reina la calma y el orden excepto en el cuarto oscuro. ¿Qué nos dice nuestro entorno de la autoestima que poseemos? ¿qué indica la existencia de una marcada tendencia a acumular? Al...