El lenguaje es maravilloso, fascinante, tanto es así que, gracias a él, nos diferenciamos y caracterizamos como especie. Dentro de cada ser humano existen infinidad de lenguajes; existe el lenguaje interno, el externo, el verbal, el no verbal, el consciente, inconsciente y todos y cada uno de ellos tiene la capacidad de cambiar y configurar nuestro presente y también el de los demás. A través del lenguaje los seres humanos somos capaces de expresar y configurar nuestra propia personalidad, el lenguaje es capaz de afectar a nuestras emociones, sentimientos y por supuesto también a sistemas tan anclados como nuestros valores, nuestras capacidades, nuestras carencias y nuestras relaciones. Cierto es que muchos de los patrones lingüísticos que cada uno de nosotros adoptamos en muchas ocasiones, son heredados del contexto cultural, familiar o social donde nos desarrollamos; sin embargo estos datos no tienen ni el peso ni la fuerza suficiente para condicionarnos eternamente. El lenguaje es modificable, plástico y gestionable, tan solo depende de la actitud que adoptemos ante este. Para poder cambiar estos patrones, el primer paso que debemos...

Tanto nuestro presente como nuestro pasado, bañan siempre las cosas, sin embargo, el saber sentir e identificar qué es lo que nos sucede en nuestro interior es más bien una actitud, una actitud de vivir, de profundizar, de caer y de cicatrizar. El poder sentir, es un valor intrínseco del ser humano y es que pese a que en la actualidad las personas hayamos sometido la emoción a la razón, estas no tienen porqué estar separadas. Aprender a escuchar a través de las manos, de la piel o de las miradas, es igual de importante que el poder hacerlo a través del lenguaje y es que, cuando aunamos sentimiento y razón, el mensaje que transmitimos al mundo, es el haber encontrado un equilibrio y una conexión con nuestro centro. Es importante que recordemos siempre que los sentidos sienten y que la vida nos demuestra a cada instante que lo que no podemos ver este mundo, es mucho más importante y poderoso que cualquier cosa que podamos ver y que, a pesar de la madurez que hayamos podido alcanzar,...