¿QUÉ ESCONDE LO NORMAL?

Laura ya no está tan enamorada de su pareja como al principio, y se pregunta si ese cambio es normal. Carlos cree que el trato que recibe en el trabajo por parte de su superior no es normal. Francisco opina que como su padre fue abogado, y él es abogado, lo normal es que su hijo también quiera ser abogado. María empieza a preocuparse porque sospecha que el rendimiento de su hija en el colegio está por debajo de lo normal. En estos casos, y muchísimos otros similares, usamos la palabra “normal” para referirnos a cosas diferentes.

  • En unos casos usamos “normal” en referencia a una norma o costumbre establecida. En este sentido, decimos que es normal detenerse ante un semáforo en rojo, o hacer cola en la caja del supermercado. Lo que opina Francisco, en realidad, es que su hijo debería acatar la costumbre familiar.
  • En otros casos, usamos “normal” para referirnos a lo que piensa, siente, dice, o hace la mayoría. En este sentido, decimos que es normal estar triste tras una ruptura sentimental, querer un puesto de trabajo fijo, o comprarse un smartphone. Lo que en realidad se pregunta Laura es si su cambio de sentimiento le pasa a ella sola, o si es algo que le pasa a la mayoría de las personas en relaciones largas. Lo que en realidad le preocupa a María es que el rendimiento de su hija sea menor que el de la mayoría de sus compañeras.
  • En otros casos, usamos “normal” para referirnos a decisiones, comportamientos o situaciones que nos parecen aceptables. En este sentido, decimos que no es normal que alguien cambie de decisión continuamente, o que un hombre adulto coleccione muñecas. Lo que en realidad cree Carlos es que el trato que recibe por parte de su superior es inaceptable.

De este pequeño análisis podemos deducir qué esconde lo “normal”. En primer lugar, detrás de lo “normal” hay siempre un deseo de referirse a algo sin llegar a nombrarlo claramente, de rodear un problema sin llegar a afrontarlo. El lenguaje nos ayuda a comunicar significados, pero también a ocultarlos. Detrás de “normal” siempre hay un significado oculto que, por algún motivo, no se nombra.

En segundo lugar, lo que es normal y lo que no es normal viene definido, o impuesto, por otras personas. Como individuos no podemos decidir lo que es o no normal. Lo que hacemos es todo lo contrario: aprender, interiorizar, lo que otras personas, o grupos de personas, han establecido que debe considerarse normal. El afán por la normalidad es el afán por satisfacer las expectativas de otras personas. En ocasiones, esas otras personas son concretas, como nuestros familiares, profesores, compañeros de trabajo, etc. En otras ocasiones, nos afanamos por satisfacer las expectativas de personas que ni conocemos, que ni sabemos si existen: la gente, los demás…

En tercer lugar, lo normal es lo común, lo habitual, lo establecido, lo frecuente, lo aceptado. Es, por lo tanto, todo lo contrario a lo individual, lo propio, lo especial, lo escaso, lo nuevo, lo destacable. Lo normal deviene una manera de dar la espalda a todo lo que te hace diferente a las demás personas, todo lo que te hace única, especial, maravillosa, en definitiva, a todo lo que te define. Ser normal es lo contrario a ser tú misma. Ser tú misma te abre las puertas a la felicidad. Ser normal solo te abre las puertas a la mediocridad.

Estas conclusiones nos dan pistas importantes para nuestro crecimiento personal:

  1. Elimina inmediata y completamente “normal” de tu vocabulario. Nombrar las cosas te dará poder para actuar y transformar: las cosas pueden ser frecuentes, habituales, costumbre, apropiadas, inapropiadas, etc.
  2. Determina tú lo que está bien o mal para ti, decide lo que es apropiado o no, hasta dónde quieres llegar, qué es lo que quieres conseguir. No delegues en los demás esta importantísima tarea que es responsabilidad solo tuya.
  3. Saca a la luz y da a conocer todo aquello que te hace diferente, peculiar, única. Todo eso es lo que hace que seas maravillosa, y en todo eso reside el valor que aportas a los demás y al mundo.

«Si siempre tratas de ser normal, jamás descubrirás lo increíble que eres»

Maya Angelou

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