DORMIR SEDADOS NO ES DORMIR

No existe, a día de hoy, ningún fármaco contra el insomnio que induzca un sueño natural. Tanto la medicación que se solía recetar hace años, como el diazepam, como la medicación que se suele recetar actualmente, como el zolpidem, se llaman sedativos hipnóticos. Se llaman así porque, más que inducir el sueño, inducen sedación.

No es lo mismo dormir que estar sedado. Cuando dormimos, el cerebro está muy activo realizando tareas importantes para la consolidación de conocimientos, para la reposición de sus recursos energéticos y para la regulación de múltiples sistemas del organismo, incluidos el sistema hormonal, gastrointestinal, cardiovascular e inmunitario. Cuando estamos sedados, como cuando vamos a quirófano por una intervención, la actividad del cerebro es mínima. Bajo sedación, el cerebro no realiza esas tareas tan importantes para el mantenimiento de la actividad diurna. Estar sedado no es estar despierto, pero tampoco es estar durmiendo.

Los fármacos contra el insomnio reducen la actividad de regiones controladoras del cerebro, induciendo un estado de sedación que dificulta al cerebro alcanzar las fases más profundas del sueño y que, por lo tanto, dificulta la realización de las actividades fundamentales del sueño, y la consecución de sus objetivos. Como consecuencia, si se mantiene esta dificultad a largo plazo se pueden dar alteraciones hormonales, digestivas e inmunitarias.

Además de esto, los fármacos contra el insomnio inducen varios efectos secundarios, como la dificultad para despertarse al día siguiente, el cansancio, la sensación de ir grogui, los olvidos frecuentes durante el día, realizar acciones durante la noche de manera inconsciente (por ejemplo, ir a la cocina a comer), y la reducción de la capacidad motora diurna. Estos efectos secundarios suelen desencadenar un ciclo vicioso que dificulta dejar la medicación. El cansancio y la lentitud durante el día hace que muchas personas tomen más café o bebidas energéticas a lo largo de la mañana y la tarde, lo que dificulta la conciliación del sueño por la noche. Como consecuencia, las personas suelen tomar media dosis más o incluso una entera del medicamento, lo que exacerba las sensaciones de cansancio al día siguiente, lo que lleva a un mayor consumo de estimulantes, creándose así un ciclo vicioso del cual es complicado salir. A la larga, este tipo de medicación no hace más que agravar y perpetuar el insomnio, que ya viene causado por el propio consumo de los sedativos hipnóticos.

Otra de las consecuencias muy desagradables del consumo de estos fármacos es el insomnio rebote, una manifestación del síndrome de abstinencia. Cuando las persona que llevan tiempo tomando estos medicamentos intentan dejarlos, suelen sufrir un insomnio que es peor que el que les llevó en un primer momento a tomarlos. Este efecto se debe al tipo de dependencia que generan las sustancias sedantes hipnóticas, que alteran de manera sustancial el funcionamiento de los neurotransmisores, las moléculas que comunican unas neuronas con otras.

La melatonina se usa frecuentemente como alternativa común a estos fármacos. La melatonina es una hormona que se libera en el cuerpo cuando se pone el sol, y funciona como una señal para diversos sistemas del cuerpo de que está llegando el momento de dormir. Es decir, regula la sincronización de los distintos sistemas del organismo para facilitar el sueño. Sin embargo, la melatonina tiene muy poco impacto sobre la generación del sueño. Por este motivo, la melatonina no es un inductor efectivo del sueño. Es más, estudios químicos de los suplementos de melatonina que se venden habitualmente indican que contienen desde un 83 a un 478% menos de melatonina de la que indica la etiqueta.

Salvo rarísimas excepciones, los problemas de conciliación y mantenimiento del sueño no están causados por falta de sustancias químicas. Suelen ser la manifestación de preocupaciones o problemas. Tiene más sentido resolver esas preocupaciones y problemas que administrar sustancias químicas que alteran el funcionamiento del cerebro, dificultando sus funciones nocturnas, y generando un problema añadido en forma de insomnio crónico.

“ Ríe siempre que puedas, es la medicina más barata ”

Lord Byron

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