03 Jul ACEPTACIÓN PERSONAL Y MEJORA
En estos años de acompañamiento terapéutico he tomado consciencia de que todo cliente, niño, adolescente o adulto, pasa por el filtro existencial de estas preguntas: ¿quién soy yo realmente? ¿cómo puedo ser yo mismo al 100%? ¿Cuál es mi función estando aquí y ahora? ¿cuál es mi don?, ¿por dónde empiezo para desarrollarme como persona? o ¿cómo puedo agradar a todos sin decepcionar?.
Todas y cada una de estas preguntas sin un enfoque o sostén emocional adecuado, tienden a martillear nuestra mente, provocando respuestas de estrés que impiden activar nuestra respuesta creativa natural hacia cualquier cambio, situación o vivencia de fracaso.
Occidente, se sitúa en la cabeza de países generadores de una modalidad única de pensamiento: El éxito y la excelencia como fuente indiscutible de placer.
En pleno siglo XXI, vivimos permanentemente en esta rueda de pensamiento, alejándonos inconscientemente del disfrute de poder vivir y experienciar cada etapa con sus propios ritmos y tropiezos.
Desgraciadamente, este modelo ha calado tan hondo en nuestra sociedad que la competitividad es vivida como el estado natural del hombre, donde el “ otro “ nuestro semejante, es percibido como depredador o presa, pero jamás como alguien con el cual poder cooperar y desarrollarnos conjuntamente.
Para afrontar la vida desde una perspectiva sana, debemos abandonar las barreras defensivas. El punto de inflexión radica en la educación desde la emoción sin comparativas, donde la Auto-escucha, la asertividad, la empatía y la esencia de nuestro ser real se esgrimen como ejes fundamentales para conseguir la clave de la mejora personal.
Sören Kierkegaard, filósofo existencialista decía que – la forma más profunda de desesperación es la de aquel que ha decidido ser alguien diferente a quien es – por lo tanto, para acercarnos a ser quienes realmente somos ¿qué trabajo personal debemos emprender?
Ante todo debemos comenzar a conectar y sentirnos en el momento presente, tener claro cual es nuestro núcleo vital, es decir, tomar consciencia de todo aquello que nos mueve, motiva y nos empuja desde la experiencia de apertura ante la vida.
Para poder empoderarnos en el proceso del crecimiento y desarrollo personal las claves son las siguientes:
- Aceptación: La aceptación implica vivir sin máscaras, abandonar las barreras defensivas y aceptar nuestra existencia desde la imperfección. Reconocer nuestras emociones, acunarlas, sentirlas y escucharlas; tratarnos con cariño y respeto, aceptando nuestras circunstancias como parte activa y no reactiva de nuestro cambio.
- Auto-observación: Simplemente, observarnos. Tomar consciencia de nuestros pensamientos, de nuestras imágenes mentales, de nuestro lenguaje y nuestra conciencia corporal. ¿Cómo estamos ante el mundo? y ¿cómo esta el mundo con nosotros?.
- Practicar la atención plena: Otorgar mayor protagonismo a nuestro momento presente, donde el aquí y el ahora toman protagonismo ante las historias pasadas o futuras.
- Atrás el ego: Desprendernos de esta imagen magnificada de nosotros mismos, huir de nuestras propias narraciones incentivando la escucha activa y asertiva ante las demás opiniones, aceptando puntos de vista diferentes sin sentirnos enjuiciados o enjuiciadores.
- Claridad de valores y principios: Explorar y prestar atención a nuestras necesidades a través de preguntas profundas ¿Qué es lo verdaderamente valioso para nosotros? o ¿Dónde queremos estar o ir en realidad?
- Acción comprometida: Actuar desde el compromiso de ejercer nuestra profesión en base a nuestros valores e ideales, ser honestos con nosotros mismos, cuidar del mismo modo que quisiéramos ser cuidados y combatir las adversidades desde el aprendizaje.
Frase: “Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para que uno se ocupe de su propia alma” · Epicuro
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RECOMENDACIÓN:
“El proceso de convertirse en persona” · Carl R. Rogers
El encuadre psicoterapéutico de esta obra rebasa las categorías de conocimiento tradicionales y altera el rol del terapeuta, pues en lugar de encargarle curar a alguien que está enfermo, le asigna la tarea de comprender al otro, de ser el espejo de la expresión total de la vida del cliente, convirtiéndolo a él en su asesor y a la relación terapéutica en asesoramiento o consejo. Carl R. Rogers fue uno de los principales impulsores del enfoque terapéutico conocido como «terapia centrada en el cliente» en el que se elimina toda actitud directiva por parte del terapeuta y se favorece una relación de búsqueda y maduración afectiva que permita al cliente «convertirse» en persona. En este libro el autor expone sus ideas principales, muestra ejemplos de sesiones terapéuticas y propone un enfoque que ha influido extraordinariamente a lo largo de los años a varias generaciones de psicólogos.
Shayne
Posted at 05:14h, 21 septiembreEn esta ocasión te has superado, de verdad excelente post!!!
Enhorabuena