La dependencia emocional es un estado psicológico que se caracteriza por falta de autonomía y baja autoestima y que no sólo se manifiesta en las relaciones de pareja, de familia o de amistad. También aparece en las relaciones laborales, con más asiduidad de la deseada y con consecuencias negativas en forma de estrés, ansiedad, depresión o inseguridad; consecuencias que no se suelen asociar a dicha dependencia y sí a factores externos al trabajador como un mal jefe, un mal empleo, compañeros trepas y pelotas, una crisis económica,… Por supuesto que los factores externos como el estilo de liderazgo o la cultura de la organización afectan enormemente al trabajador y son por sí mismos generadores de estrés y malestar significativos cuando son nocivos. Estas opciones no niegan la dependencia emocional, la agravan cuando ocurren ambas. Séneca nos recordaba que quien teme es un esclavo. El entorno laboral del pasado fomentaba la dependencia emocional del empleado, que se sometía, idealizaba y magnificaba al empleador o a la empresa. Desde la necesidad de reconocimiento, el trabajador dependiente mostraba una...

¿Te beneficias de relaciones de calidad? Ya lo haces si te relacionas con personas excitantes, amables, alegres, positivas, optimistas, genuinas, coherentes, responsables, curiosas, generosas, educadas y que aman la vida, su vida. Vives relaciones de calidad que te permiten ser tú, te ayudan a responsabilizarte de ti y a ser feliz viviendo en tu piel. Tienes relaciones de calidad con personas que quieren lo mejor para ti, pues es el mismo listón que se ponen a sí mismas. Te ofrecen lo bueno de sí mismas porque ellas mismas desean vivir continuamente en el lado bueno de la vida. Es una ley más física que psicológica: te dan lo que son como el manzano regala manzanas. Te ayudan a avanzar desde el refuerzo positivo, no desde el castigo. Son maestros con su ejemplo, no con sus sermones. Aprendes de ellos por contagio, son sanadores emocionales ante traumas, miedos y odios, compasivos con tus errores y a la vez exigentes con tus metas y objetivos. ¿Valoras más en el fondo otro tipo de relaciones antes que las relaciones...

Te dice el maestro Borges que el tiempo es la materia de la que has sido creado. Naciste un día y otro día morirás. Entre ambos días, tu tiempo, el regalo de todos los momentos que vivirás. El tiempo, el recurso que no pueden comprar los más ricos, el premio que no se puede conceder a quienes más se merecieron continuar con vida. El tiempo, el tesoro más preciado y más invisible, aquel que te robarán los ladrones más nocivos y los menos castigados por hacerlo. A veces no pasa nada, sólo el tiempo. ¡Qué desgracia! Tiempo malgastado, desaprovechado, gota a gota, segundo a segundo, como una tubería rota que pierde agua a borbotones, como una bella canción que suena en un baile desierto, como una manzana caída del árbol y echada a perder. Tiempo perdido por miedo a vivirlo, como si tus posibles errores te arrebatasen algo más preciado que el tiempo ya pasado, irrecuperable. ¿Vale más tu orgullo?, ¿tu remordimiento?, ¿tu culpa?, ¿tu vergüenza? Tiempo no exprimido para no enfadar a los dioses, que al...

A veces estás al límite. De tus fuerzas, de tu resistencia, con ganas de abandonar y con la sensación de que ya no puedes más. Al límite de equivocarte, de fracasar y de no lograr lo que te habías propuesto. Al límite del plazo para obtener un éxito, al borde del precipicio. Al límite de tus recursos, de tu paciencia, de tus capacidades o de tus habilidades para responder a lo que te exiges a ti mismo. Da la sensación de enfrentarte a una pared, de chocar contra un muro que no podrás traspasar, de no encontrar una salida, un camino que te permita seguir adelante. Estás a un milímetro de rendirte, de darte por vencido, de abandonar aquello por lo que estabas luchando. Parece que no te queda nada…. Pero no es verdad. Otros estuvieron en el lugar en el que tú estás ahora y te dirían lo que yo te voy a decir. Que no te rindas, que perseveres, que confíes en ti ahora más que nunca, que eches mano de tu pasión y...

Hay dos tipos de inteligencia que en pleno siglo 21 aún siguen sin fomentarse de forma sistematizada en la escuela. Una de ellas es la inteligencia emocional, el conjunto de habilidades personales que permiten que conectemos con nuestras propias emociones y demos respuesta a las mismas de la forma más equilibrada y eficaz posible. La inteligencia emocional también nos permite comprender mejor las emociones de los demás y actuar en consecuencia. El segundo tipo de inteligencia es del que quiero hablarte hoy, la inteligencia financiera. Se refiere al conjunto de habilidades, herramientas y conocimientos que permiten a una persona tomar las mejores decisiones financieras en cada momento y circunstancia de su vida. La economía, el dinero y las finanzas forman parte de un mundo cada vez más económico en donde crecerán tus hijos y de la inteligencia financiera dependerá una parte importante de su bienestar y de su éxito. Cuanto antes se formen en esta área, cuanto más fomentemos en ellos su inteligencia financiera, más probabilidades tendrán de que su Coeficiente Intelectual (CI) financiero sea una...

Mentimos porque queremos evitar consecuencias negativas. Sabiendo que hemos actuado mal, preferimos evitar castigos, sanciones o simplemente dar la cara. Aunque interiormente reconocemos nuestra responsabilidad, nos avergüenza que se sepa. También nos resulta cómodo no airear los trapos sucios. Nos autoengañamos pensando que será la última vez, que es una mentira piadosa y que tampoco es para tanto. Pero las consecuencias de nuestros actos, sean consecuencias positivas o negativas, tienen una finalidad importante: sirven para que aprendamos y crezcamos. Rehuir de las consecuencias de nuestros actos, aunque sea cómodo a corto plazo se convierte en una de las formas más fáciles de no crecer, de no madurar y de no responsabilizarnos de nuestras vidas. Demasiado precio para evitar un castigo. Mentimos porque tenemos prisa, queremos algo con urgencia y mentir es uno de los atajos de los que disponemos. Copiamos en un examen en lugar de estudiar porque queremos aprobar ya, manipulamos nuestro curriculum porque necesitamos un trabajo ya, seducimos y hechizamos en lugar de mostrarnos tal y como somos porque queremos algo de otra persona...