AL LÍMITE

A veces estás al límite. De tus fuerzas, de tu resistencia, con ganas de abandonar y con la sensación de que ya no puedes más. Al límite de equivocarte, de fracasar y de no lograr lo que te habías propuesto. Al límite del plazo para obtener un éxito, al borde del precipicio. Al límite de tus recursos, de tu paciencia, de tus capacidades o de tus habilidades para responder a lo que te exiges a ti mismo. Da la sensación de enfrentarte a una pared, de chocar contra un muro que no podrás traspasar, de no encontrar una salida, un camino que te permita seguir adelante. Estás a un milímetro de rendirte, de darte por vencido, de abandonar aquello por lo que estabas luchando. Parece que no te queda nada….

Pero no es verdad. Otros estuvieron en el lugar en el que tú estás ahora y te dirían lo que yo te voy a decir. Que no te rindas, que perseveres, que confíes en ti ahora más que nunca, que eches mano de tu pasión y de tu valor para seguir adelante porque es lo que va a hacer que triunfes, que des el siguiente paso, el paso que parece más difícil, más cansado, más arriesgado o más inútil, porque a lo mejor ese paso es el paso que siempre te ha faltado dar para sobrepasar tu límite. La noche es más oscura justo antes de que amanezca.

En esos momentos, al límite, la historia ya no va de triunfos, de posiciones, de comparaciones, de ganancias, de diplomas o de dinero. En esos momentos, al límite, la historia va de lo que vas a hacer, de las decisiones que vas a tomar y si vas a apostar por ti o no. ¿Vas a seguir o no? Te prometo que dentro de unos años lo que más recordarás serán las vivencias que has experimentado cuando estabas al límite, cuando diste lo mejor de ti en circunstancias difíciles, en retos que te parecían imposibles de superar, será uno de los cimientos de tu autoestima, será lo que te haga sentir que la vida merece la pena ser vivida. Supiste de qué madera estás hecho, de qué has sido capaz y hasta dónde has llegado. Tú.

Tesón, esfuerzo, afán, empeño, fuerzas que obtienes de lugares de ti mismo que no sueles visitar y que sólo al límite visitas. Es la creencia máxima en ti mismo. Es el compromiso mayor con aquello que dices querer de verdad. Demuéstralo. Ahora es el momento, cuando estás al límite. ¿Iba en serio o no? Nada grande harás sin una gran pasión. En este momento todo se intensifica, todo sabe mejor, huele mejor. Te sientes vivo. No es descontrol, es poder. No lo confundas. A lo mejor el muro era un pensamiento íntimo, una emoción amenazadora que se convertía en un obstáculo habitual que nunca traspasabas. Revestido de desconfianza, de exceso de control, de impotencia o de excusas y quejas. Tú creaste el muro y tú puedes romperlo.

Ese será el descubrimiento final, lo que puede que marque el resto de tu vida si superas el límite: saber que tienes tanto poder. Un poder que sólo se descubre desde la experiencia. No hay sustitutivos, ni realidades virtuales. No hay ensayos ni preparación posible. O tienes la vivencia o no la tienes. Y cuando la tengas, ya nada será igual. Tú no volverás a ser igual. Superaste tu límite y conseguiste lo que te merecías. Enhorabuena.

FRASE: “Nuestra vida vale lo que nos ha costado en esfuerzo”. Francois Mauriac

ESCÚCHALO AQUÍ:

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.