SUPERAR CONFLICTOS

¿Es posible llevarnos bien a pesar de nuestras diferencias? Estamos rodeados de disputas en nuestra familia, nuestro trabajo y nuestras amistades. Parece que la condición normal de las personas fuese el conflicto destructivo. Y al mismo tiempo, uno de los predictores de éxito de cualquier relación es la capacidad de resolver un conflicto de forma constructiva.

El conflicto es una parte natural de la vida, que no se puede eliminar de ella. Es positivo porque genera el cambio real cuando se tiene que estudiar en profundidad el propio conflicto y todos los puntos de vista, tarea que solemos evitar si no hubiera una disputa seria. Por eso, la tendencia a evitar los conflictos significa en el fondo no querer entrar en la pelea por el progreso y el cambio, acomodándose continuamente a lo que hay. A la paz no se llega eliminando los conflictos.

Por tanto, el primer paso para superar un conflicto es que ambas partes hablen y escuchen en profundidad. Tan malo es callar como no escuchar. La comunicación es el primer ladrillo en la construcción de la paz. Es una comunicación difícil porque hay cosas que queremos no escuchar y hay cosas que queremos decir para imponerlas. Pero hablamos para expresarnos, no para imponer. Y escuchamos para entender, no para rendirnos.

Otro componente importante es el cambio de actitud hacia el propio conflicto, que consiste en pasar de entenderlo como una situación donde uno gana y otro pierde a una situación donde ambos pierden si no se resuelve. Desde esta nueva visión, negociar se convierte en una necesidad. De rivales en zonas enfrentadas, nos encontramos que estamos en la misma zona peligrosa si no resolvemos el conflicto. En el matrimonio, nos separaremos los dos. En la empresa, perderemos prestigio los dos. En la familia, generaremos desunión los dos. No tenemos conflictos en el aire, sino dentro de entornos que también pierden con nosotros si no resolvemos los conflictos.

El tercer ladrillo para construir la paz es atreverse y tener la humildad de pedir ayuda a terceros. Fuera de nuestro conflicto hay personas con la capacidad, la formación y la actitud necesaria para ejercer de mediadores y constructores de puentes. El mediador lleva a las partes a la mesa de negociación, facilita el diálogo, ayuda a buscar una solución y también ejerce de árbitro para constatar que se cumplen los acuerdos. El mediador también puede ejercer de curador, para reparar las heridas causadas y llegar al último paso de la resolución del conflicto: la reconciliación.

«Nunca existió una buena guerra ni una mala paz»

Benjamin Franklin

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