PROACTIVIDAD, VALOR Y AUTOESTIMA

En la vida existen dos maneras básicas de actuar, reaccionar de manera más o menos consciente a los sucesos que te acontecen, o anticiparte a las situaciones y crear las circunstancias necesarias para que los sucesos que tú deseas acontezcan.

La primera actitud se conoce como reactividad. Las personas se limitan a reaccionar cuando algo sucede en su entorno. Por ejemplo esperan en su trabajo a que les digan lo que tienen que hacer, que aparezca un cliente o a recibir una llamada. O modifican su dieta y su actividad física cuando el médico tras has últimas pruebas comenta que tienen el colesterol alto y empiezan a tener sobrepeso. O hablan con su pareja cuando la notan distante e incómoda en su presencia. Hasta que no “sucede nada” se colocan en “modo espera” y ven la vida pasar mientras “hacen lo de siempre” sin plantearse cambios o mejoras.

Ser reactivo es una actitud válida. Es mucho mejor que no reaccionar y no hacer nada cuando las circunstancias te empujan a pasar a la acción. No hacer nada, bloquearse, procrastinar o postergar la acción buscando cualquier distractor es una opción mucho peor.

La otra posibilidad es ser proactivos. Las personas proactivas pasan a la acción antes de que las cosas sucedan, se anticipan a los sucesos, toman la iniciativa, se responsabilizan de su vida y asumen su poder para crear circunstancias favorables. En el trabajo siempre están buscando la forma de hacer las cosas mejor, más fáciles, más rápidas. No se aburren, ni esperan que les digan lo que tienen que hacer, hacen las llamadas antes de que les llamen, buscan la forma de atraer nuevos clientes y tienen su mente activa buscando la manera de dar valor al tiempo que pasan en su puesto de trabajo. Con relación a su salud la cuidan buscando una dieta sana, haciendo ejercicio regularmente, se informan de que es lo más conveniente para ellos y lo hacen por una cuestión de autoestima, se quieren, se cuidan y dan valor a su salud. Con su pareja crean momentos para mantener una comunicación fluida y rica, evitan los silencios incómodos, preguntan o hablan sobre temas realmente importantes y no se limitan a comentar cuestiones ajenas o superficiales, se interesa de corazón en agradar a la persona con la que viven, en hacer la relación cada día un poco mejor, más rica, más amorosa, más feliz y en definitiva dan más valor a la relación haciendo que esta sea mejor y más sana.

Las personas con autoestima son conscientes que ser proactivas a la larga es mucho más interesante que limitarse a reaccionar. Porque la proactividad, aunque supone más trabajo, iniciativa, conciencia y esfuerzo a corto plazo, a largo plazo produce frutos mucho más dulces y ricos.

Los proactivos empiezan a construir la vida que quieren tener desde su momento presente. Y la clave está en que dan valor a todo aquello que hacen. Ya sea un proyecto agrícola, un edificio, una operación a corazón abierto o un plato de lentejas. Cuando alguien proactivo pasa por tu lado lo notas, puedes sentir como no se limita a lo fácil, a seguir la ley del mínimo esfuerzo o a buscar atajos, tras su paso se producen cambios y eso a veces inquieta a los reactivos porque les saca de su zona de confort.

Tener autoestima y dar valor es una de las formas de construir un mundo mejor, que afecta tanto a la vida personal como a todo el planeta. Las personas con autoestima son proactivas porque no se excluyen de lo que pasa a su alrededor, son consientes de su poder de elegir, de su capacidad para hacer cambios y mejorar su propia vida. Y lo mejor de todo es que la proactividad es una postura ante la vida que se puede aprender, entrenar y desarrollar. No se trata de algo innato, inmutable o determinado genéticamente. Tener autoestima, ser proactivos y optar a la felicidad es una elección. Al final, se trata de escoger entre dejar que la vida te pase por encima o construir el camino por el que quieres que tu vida transcurra.

FRASE: “La libertad es responsabilidad. Por eso se teme tanto”. George Bernard Shaw

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