EL PODER DEL LENGUAJE

Más allá del lenguaje como herramienta de comunicación, de utilizar palabras como códigos que nosotros entendemos y otros entienden, hay una teoría lingüística que afirma que el lenguaje determina nuestra manera de organizar, pensar y percibir el mundo. El lenguaje como moldeador de nuestro pensamiento, como cincel que esculpe nuestra realidad. El lenguaje, entonces, es un regalo en forma de llave para abrir nuevos mundos y nuevas oportunidades. Cuantas más llaves, cuantos más lenguajes dominemos, más poder tendremos.

Decía Emerson que nadie debería viajar hasta que no haya aprendido el idioma del país que visita porque de lo contrario se convierte voluntariamente en un bebé, indefenso y ridículo. Se refiere a la riqueza cultural, social y personal que genera aprender otros lenguajes. Posiblemente ya no sólo idiomas sino también dentro de nuestro mismo idioma el “lenguaje de la calle”, el lenguaje de los adolescentes, el lenguaje de la música, el lenguaje de la abundancia, el lenguaje de la felicidad o el lenguaje de posiciones políticas diferentes.

El poder del lenguaje como refleja esta teoría requiere que abramos nuestra mente, con gran flexibilidad y dejando fuera prejuicios. Requiere salir de nuestro espacio de seguridad, para no sólo usar las palabras que nos son emocionalmente cómodas y seguras para usar otras palabras nuevas que nos abran la puerta a elementos nuevos. Un lenguaje es una forma de ver el mundo, cuantos más lenguajes dominemos, más formas de ver el mundo tendremos. O más mundos descubriremos porque hay otros mundos pero están en éste, como dijo el poeta. Este es el poder del lenguaje.

Frase: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente” · Ludwig Wittgenstein

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RECOMENDACIÓN:

“La llegada

Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares piden ayuda a una experta lingüista (Amy Adams) para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Poco a poco la mujer intentará aprender a comunicarse con los extraños invasores, poseedores de un lenguaje propio, para dar con la verdadera y misteriosa razón de la visita extraterrestre.

 

1 Comment
  • Claudio Donaire R.
    Posted at 04:10h, 12 febrero

    Creo que poner a Wittgenstein en un ámbito de estilo naturalista parece no haber servido para “aumentar el poder” de las personas; eso es lo que siguen haciendo las opciones del estructuralismo positivista que desarman al ser humano en partes que nunca logran reunir para su pleno desarrollo -integral le agregan los que ya lo dividieron y que no han sido capaces de integrarlo “desde afuera”
    Como profesor de aula podría decir que me dedico al futuro de mis alumnos, pero en el sentido de lo que hoy les está sucediendo a cada uno de ellos en la escolaridad que les tocó vivir y que nada pueden hacer más allá de someterse a ella. La escuela es la posibilidad de ese futuro, solo si entendemos que en ella debe ocurrir lo que se defina como la escolaridad de nuestros hijos. El igualar eso con la educación sólo sigue evitando que la sociedad se haga responsable de sus desgracias (¡!).
    La potencia de todo esto parece estar en desterrar definitivamente la idea de que la escuela debe usar los estilos naturalistas del lenguaje (en cualquiera de los idiomas), el que en sus posibilidades epistemológicas proporciona la oportunidad del siglo para cambiar decididamente los sentidos de la educacionalidad y transformar la escolaridad en una opción lingüística para la enseñanza escolarizada.
    El tratamiento de las disciplinas escolares -como opción lingüística para el desarrollo del pensamiento a través de los lenguajes disciplinarios-, proporciona a la escuela la oportunidad de transformarse en piedra angular del desarrollo humano con la realidad que niños y jóvenes viven en su mundo, siendo central la idea del humano no dividido, un individuo que crece y desarrolla con los otros con los que comparten significados con los que vive en el mundo que habita: uno real, para su futuro.
    Concuerdo plenamente con el poder del lenguaje, pero para el ser humano no dividido: ése es el gran cambio y es claro que es posible.