PIENSA ANTES DE COMER

La alimentación es una de las formas diarias de cuidar de nuestra salud, de protegerte, valorarte y demostrarte lo mucho que te quieres.

Dime lo que comes y cómo te lo comes y te diré cuánto te quieres.

Comer con prisas, tragando cualquier cosa que tienes a mano o hacerlo hasta sentir que no te cabe nada más, comer productos de baja calidad o dañinos, de cualquier manera, frente al ordenador o al televisor, …

Antes de comer o beber cualquier cosa, pregúntate ¿Es esto bueno para mi?

Uno de los tres sistemas físicos que nos alertan de que algo no marcha bien que primero reaccionan ante los conflictos emocionales es el Sistema Digestivo (los otros dos son el sistema muscular y la piel). Dolores de estómago, diarrea, estreñimiento, hinchazón, acidez, apetito insaciable, gases, etc. son muestras de una alteración digestiva que no debemos dejar pasar desapercibida o tratar de acallar con un tratamiento farmacológico sin atenderla.

Cuando digo que el cuerpo reacciona y nos alerta de cómo nos estamos alimentando, incluyo al cerebro como órgano. El cansancio, la falta de atención, los problemas de memoria, los trastornos afectivos y muchas otras patologías pueden estar intercedidas negativamente e incluso provocadas por lo que comemos a diario.

Piensa antes de comer.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta últimamente es que existen muchas dudas e información ambigua sobre la nutrición. Y ante este panorama y esta sobreinformación que mucha de ella choca con nuestros sólidos paradigmas y creencias sobre el tema, cuidar de nuestra salud con autoestima se convierte en una ardua tarea.

Creo que la mejor muestra nos la ofrece nuestro propio cuerpo, es decir, ¿cómo te sientes? ¿qué tal es tu salud? ¿Piensas en lo que comes? ¿qué tal es tu ritual a la hora de comer? Para un segundo y obsérvate.

Planifica con consciencia cómo quieres alimentarte porque el piloto automático y las prisas con hambre te llevan a tragar lo primero que coger por la nevera y en tu nevera entra lo que por costumbre tiendes a comprar pasando como un autómata siempre por los mismos pasillos, comprando los mismos productos,… de nuevo para y piensa. Cambia viejos paradigmas (como que los cereales están en la base de nuestra alimentación, que es recomendable comer 5 piezas de fruta al día o que es colesterol es dañino), cocina nuevos platos y ponles mucho amor, disfruta de cocinar de nuevo, hazte una lista con los nuevos ingredientes necesarios, cambia la ruta que sigues en el supermercado, invierte tiempo y dinero en ti.

Y tal y como te mereces, pon un precioso mantel sobre el que arreglar una preciosa mesa que honre lo que estás a punto de ingerir y que con esmero has preparado para ti. Emplata los alimentos con cariño, sírvelos con atención y agradecimiento, saboréalos y convierte el acto de alimentarte en un gesto de amor profundo y merecimiento.

Te animo a hacer una foto de cada alimento o plato que ingieres ya que tiene efectos positivos a la hora de ganar consciencia sobre lo que estás a punto de comer. Y piensa, ¿Esto es bueno para mi?

Cada pequeña decisión diaria tanto en el momento de la compra como a la hora de consumirlo cuenta. O estás contigo o simplemente, estás contra ti.

Tu elijes.

Frase: “Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de comer.” · Anthelme Brillat-Savarín

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