IKIGAI Y AUTOESTIMA

Ikigai es un término procedente de la cultura japonesa que desde hace unos años está entrando con fuerza en occidente. La razón es que parece guardar relación con una vida larga y feliz. Ikigai significa, más o menos, “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ellos lo explican como “lo que te hace levantarte con ilusión cada día” o “el sentido de tu vida”. Según los japoneses “todos tenemos un ikigai” o varios porque es normal que cambie según cambia nuestra vida.

Es un concepto conectado con la pirámide de Maslow y la autorealización, con la motivación, el Talento y la Autoestima. Héctor García y Francecs Miralles han escrito sobre este tema y han tenido un gran éxito porque lo explican de una manera sencilla y amena.

La cuestión es identificar el Ikigai que todos tenemos. Pero lo mismo que sucede cuando tratamos de identificar nuestro Talento, de hecho ambas cuestiones están muy conectadas, muchas personas están perdidas. Han olvidado o no saben que es eso por lo que vale la pena vivir, en lo que son buenos, la razón de su existencia. Recordemos que el Ikigai se trata de una actividad, puede ser cuidar a la familia o hacer la mejor cerámica del pueblo, de cualquier forma guarda relación con hacer algo, no es algo meramente mental o conceptual, sino que exige que pasar al lado activo de la realidad y los resultados son hechos observables. Esto lo diferencia los entretenimientos y las distracciones, aunque al final se convierte en la mejor manera de pasar el tiempo.

Desde la autoestima podemos sintonizar con el Ikigai. Hay cuatro aspectos que nos pueden ayudar a encontrar esa razón por la que vale la pena vivir o el sentido de nuestra vida:

  1. Tiene que ser algo que te haga feliz, que disfrutes haciendo. Seguramente no es algo que gusta a todo el mundo y tal vez no te ha gustado siempre, pero cuando realizas esa actividad entras en flujo, te diviertes y el tiempo vuela. Puede ser que te pase cuando cocinas o cuando te ocupas de los nietos. La actividad para ti es satisfactoria por si misma.
  2. Es una actividad con la que expresas amor. Hacer las cosas con amor en garantía de éxito, no nos cansa, lo aprendemos fácilmente, nos motiva y nos hace sentir bien. Puede ser algún tipo de actividad que hagas con personas mayores o como restauras los muebles. La actividad se convierte en un canal a través del cual expresas tu amor y seguramente otros directa o indirectamente lo reciben.
  3. Tu Ikigai te exige esfuerzo, superación y aprendizaje. El Ikigai no es conformista ni comodon, busca ir más allá, cuida los detalles y te ayuda a dar lo mejor de ti. Eso exige estar en un proceso de mejora continua, salir de la zona de confort, perseguir la excelencia y buscar lo imposible. Curiosamente no es una tarea obsesiva ni estresante como pudiera parecer. Todo lo contrario. Tu Ikigai te centra, te coloca en el presente y te ayuda a expresarte. A través de él te desafías y entrenas la tolerancia a la frustración, la aceptación y la confianza.
  4. Es algo que te trasciende. Desarrollando tu Ikigai contribuyes a hacer un mundo mejor. Es sin duda algo que te favorece, pero también favorece a otros. Contribuyes de alguna manera a crear una vida mejor con humildad y desinterés. Tu Ikigai no busca el aplauso el reconocimiento o la fama, pero es frecuente que a través de él te lleguen. Saber que estás ayudando a otras personas o al planeta hace que te sientas bien, que tu vida tenga un sentido especial, que sientas como todo está conectado y que vivir vale la pena.

¿Ya has identificado tu Ikigai? Enhorabuena. Si aun no lo tienes claro, te animo a que trabajes en su búsqueda, sin duda tú y todos los demás ganaremos.

Frase: “El Ikigai y la felicidad provienen de la aceptación de uno mismo” · Ken Mogi

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RECOMENDACIÓN:

El método ikigai” · Héctor García y Francesc Miralles

Ikigai significa «razón de ser» o «pasión de nuestra vida» en japonés, pero ¿cómo encontrarlo? Y si ya hemos encontrado nuestro ikigai, ¿cómo potenciarlo para que inspire todos los aspectos de nuestra existencia? Para conseguirlo, este libro propone 35 rutas, con ejercicios prácticos, para llevar el tren de nuestros proyectos hacia el destino elegido, permitiendo a la vez que, en el camino, la felicidad y bienestar surjan de forma natural desde nuestro interior.

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