DEMASIADO CONCILIADOR

La palabra demasiado convierte lo bueno en malo. Demasiado conciliador es convertir una visión adaptativa, armoniosa y tolerante del mundo en una visión acomodadiza, huidiza e indecisa del mismo. Demasiado conciliador es evitar los conflictos y olvidarse de uno mismo, un ataque frontal a la propia autoestima, al deseo legítimo de estar bien.

Demasiado conciliador hace a la persona perezosa y lenta para con las propias necesidades, mal líder de sí misma y poco eficaz por perderse en los demás, en sus planes y opiniones. La búsqueda compulsiva del consenso se convierte en un tirano que limita la posibilidad de crecer a través de conflictos e independencia. El exceso de amor y unión con los demás torna en insignificante el sentido personal de la vida para fundirse con otros evitando desagrados e incomodidades.

Demasiado conciliador es refrenar la propia rabia, aquellos enfados legítimos y protectores que salvaguardan a la persona de abusos y dependencias. El enfado bien encauzado es una fuente de energía necesaria para afrontar retos importantes y por lo tanto perturbadores. El enfrentamiento provoca incomodidad y la sensación de equilibrar demasiadas exigencias, con el riesgo de perder una armonía que es más sedante que útil cuando toca crecer.

Dejar de ser demasiado conciliador es prestar atención a las propias necesidades y valorar el propio bienestar. Escuchar la voz interior que dice lo importante que es uno y dejar de reprimir emociones que señalan las prioridades vitales. Aceptar los cambios, las divergencias y los conflictos como parte fundamental de las relaciones con los demás. Darse a uno mismo lo que fácilmente se da a los demás.

Frase: “Un esclavo es aquel que espera a que alguien venga a liberarlo” · Ezra Pound

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“Whiplash”

El objetivo de Andrew Neiman, un joven y ambicioso baterista de jazz, es triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este. Marcado por el fracaso de la carrera literaria de su padre, Andrew alberga sueños de grandeza. Terence Fletcher, un profesor conocido tanto por su talento como por sus rigurosos métodos de enseñanza, dirige el mejor conjunto de jazz del Conservatorio. Cuando Fletcher elige a Andrew para formar parte del grupo, la vida del joven cambiará.

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