SUPERAR UNA TRAICIÓN

La traición es destructiva, arrasa y desola la relación que ha costado mucho tiempo y energía desarrollar. Ser traicionado duele, lo sabe quien lo ha vivido. Genera una conmoción, un golpe emocional que destruye la confianza en uno mismo y en los demás. Es una de las situaciones de la vida más difíciles de superar, habiendo personas que se quedan paralizadas tras una traición y no pueden pasar página. Te puede traicionar una pareja, un amigo, un socio de trabajo o un familiar. Te pueden traicionar en el amor, en los negocios o en la amistad. El dolor de la traición es mayor cuanto mayor fuese tu confianza, amor y esperanza depositada en el traidor.

La primera reacción suele ser sentir ira y rabia de forma intensa, con ganas de vengarse, de hacer pagar la afrenta dejándose llevar por el rencor y el odio. Dejarse llevar por estos sentimientos es perder dos veces. Una por la propia traición y otra por la respuesta rabiosa y vengativa. No sólo te daña el odio hacia el traidor, también se corre el riesgo de que el odio se extienda a otras personas y se odia a los hombres si te engañó un hombre o se odia a los superiores si te engañó un superior en el trabajo.

También aparece el dolor, la impotencia y la tristeza con el riesgo de caer en una depresión. En esta situación el traicionado siente que no va a poder rehacer su vida, que nada va a ser como antes y que el futuro se presenta pesimista.

Descubrir la verdad de lo que ha pasado tras una traición es una tarea emocionalmente muy dura pero es una tarea necesaria para superarla. El victimismo, la autoindulgencia, la búsqueda de pruebas inculpatorias contra el traidor o el morbo de restregarse en lo negativo se suelen confundir con la indagación real y objetiva de todos los factores que nos han llevado a ser traicionados. La búsqueda de la verdad nos dirá si el traidor lo fue por maldad, por debilidad o por desinterés hacia el traicionado. También te dirá si el traicionado negó con inconsciencia la posibilidad de ser engañado, si su falta de autoestima le hizo más vulnerable a la traición o si cierta inmadurez emocional le hizo depender de personas a las que les dio un poder que no merecían. Con esta verdad, el traicionado estará en disposición de aprender y crecer desde la experiencia. Y sólo así podrá pasar página.

Frase: “Siempre el traidor es el vencido y el leal es el que vence” · Calderón de la Barca

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RECOMENDACIÓN:

“El Conde de Montecristo” · Alexandre Dumas

Inolvidable crónica de una venganza terrible, despiadada e infalible como el destino, El conde de Montecristo (1844) es la única novela que Alexandre Dumas desarrolla dentro de su propia época. Hay una gran habilidad dramática, una veradera felicidad de narrar en novelas como ésta.

 

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