SEÑALES DE BAJA AUTOESTIMA

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Es exactamente igual que cualquier otro tipo de relación. Cuando te llevas bien con otra persona, tienes ganas de estar con ella, todo parece funcionar, hay momentos divertidos, momentos para el apoyo y la ayuda o momentos para conocerse, aceptarse, confiar y quererse. Cuando te llevas mal con alguien lo primero que sucede es que no te apetece nada estar con esa persona.

Eso pasa contigo cuando tu autoestima es baja. No quieres ni verte.

Sin embargo la autoestima tiene una peculiaridad que la hace distinta a cualquier otro tipo de relación. No puedes separarte de ti.

Por eso cuando tu autoestima es baja, tu vida no termina de gustarte. Hay personas que confunden la autoestima con el narcisismo apabullante, la necesidad de protagonismo, el egoísmo recalcitrante o con el infantilismo de darse caprichos. Nada de eso es autoestima. En realidad todos esos comportamientos son el resultado de tratar de ocultarse a sí mismo la triste realidad. Que uno no se soporta. Y por mucho que se empuje a los demás para salir en el centro de la foto, se presuma de logros, amistades, tipo o nivel de vida o se pase el día de fiesta en fiesta entre halagos y zalamerías, al llegar el momento de parar y estar solo, el miedo y el sentimiento de vacío imponen la realidad. Uno se siente mal porque ya no hay donde meterse. En realidad la soledad o el silencio no la soportan los que tienen una baja autoestima, porque estar solo y en silencio, significa estar con uno. Y en esos momentos sale a flote la relación con uno mismo.

El indicador más consistente de baja autoestima es el sentimiento de malestar. Sea en la forma que sea: enfado, tristeza, angustia, culpa o apatía. Estar mal es el efecto de haberte olvidado de ti. Es la reacción a tu propio abandono, tu infidelidad contigo o el temor a vivir tu propia vida.

Tu sufrimiento es un grito mudo de petición de ayuda. Pero esa ayuda solo te la puedes dar tú. Nadie podrá ser feliz por ti. Ni en realidad nada ni nadie te hará feliz. Tu felicidad es una elección constante y continua. Tu felicidad es lo que naturalmente te corresponde. Y cuando estás contigo, te apoyas, cuidas de ti, te quieres y respetas, sencillamente eres feliz.

El malestar tiene muchas formas de expresión. Pueden ser pensamientos recurrentes de baja valoración, dudas, criticas o quejas sobre ti o tu entorno. Pueden ser problemas que se repiten en tus relaciones, trabajo o incluso en tu salud. También se manifiesta en conductas adictivas a sustancias, actividades, personas o emociones. Falta de perspectiva del futuro, ilusión o motivación. Dejadez, abandono y postergación de decisiones importantes. O simplemente un rumor emocional de fondo con tonos depresivos, ansiosos o agresivos. El malestar siempre se termina expresando y siempre indica lo mismo. Tienes una mala relación contigo, no te importas, no te quieres y te tratas mal.

Sin embargo hay una buena noticia, la autoestima siempre se puede recuperar y es algo que se puede entrenar y mejorar. Solo necesitas tener la disposición de hacerlo, asumir la decisión hasta las últimas consecuencias y ponerte manos a la obra. Los resultados y la inversión te encantarán.

 

Frase: “La inteligencia tiene sus límites. La estupidez no” · Claude Chabrol

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