PLACER Y AUTOESTIMA

Martin Seligman unos de los psicólogos que más ha trabajado en desarrollar la Psicología Positiva, en su libro “La auténtica felicidad”, organiza las emociones en función del tiempo al que hacen referencia, y habla de emociones del pasado, del futuro y del presente. Seligman, en realidad, habla de emociones que sentimos en el presente cuando revisamos el pasado, miramos al futuro o nos centramos en el ahora.

Para este autor son emociones positivas del pasado la satisfacción, la gratitud, el perdón o la serenidad. Menciona como emociones positivas del futuro, el optimismo, la confianza o la esperanza. Y entiende que son emociones positivas del momento presente la alegría, el entusiasmo, el éxtasis, el placer y fluir.

El placer tiene mucho que ver con la satisfacción inmediata a través de los sentidos. Son experiencias placenteras una ducha caliente en una mañana fría, la mirada atenta y serena de un niño, un masaje relajante, rascarte o estirarte, respirar aire fresco y puro en la montaña, un orgasmo, los primeros sorbos de tu bebida favorita o despertar con una profunda sensación de descanso después de un sueño reparador.

Los placeres, por definición, tienen un bajo componente cognitivo, simplemente se sienten, no hay nada que pensar y pocas veces se analizan o se interpretan. Su duración en el tiempo es breve, son momentáneos y tendemos a habituarnos rápidamente a ellos. Esa es la razón por la que ahí empiezan muchas adicciones, ya que cada vez se necesitan dosis de estímulos mayores y más frecuentes para sostener el placer durante un tiempo más prolongado. Hasta que a partir de determinado momento se rompe un límite invisible y lo que nos producía placer empieza a dañarnos, pero ya es tarde porque ahora esa mezcla entre el placer y el dolor nos gusta y hemos entrado en la espiral voraz del deseo y perseguimos un placer perverso e inalcanzable que solo busca satisfacerse a si mismo al precio que sea. Seligman recuerda el ya clásico experimento con ratas, en el que los animales tenían implantados en su cerebro unos electrodos que al estimularlos eléctricamente les producía un intenso placer. Las ratas aprendieron que apretando una palanca podían estimular ellas mismas estos centros del placer en su cerebro. Y ese fue el principio de su fin, porque dejaron de comer, de relacionarse con otras ratas, de atender a sus crías y de tener relaciones sexuales, simplemente al cabo de un tiempo murieron de gusto.

Otra opción emocional del momento presente a los placeres inmediatos es lo que Mihály Csikszentmihalyi denomina fluir. Sucede cuando la actividad que realizamos nos absorbe de tal manera que nos ensimismamos, concentrándonos en eso que estamos haciendo de una manera intensa, perdiendo la noción del tiempo y viviendo con tal fuerza lo que hacemos que el ego desaparece. Es un estado casi místico de implicación total con aquello que estamos realizando donde se funden la acción y el pensamiento. Una meditación en acción.

Son experiencias de flujo el ejercicio físico que nos lleva más allá de nosotros mismos, ayudar a otras personas en una situación de emergencia, realizar una actividad creativa, como pintar, escribir o resolver un problema y sumergirse completamente en la acción, concentrarse en una tarea manual como un artesano y aceptar el reto y el desafío que nos lleva a superarnos y dar lo mejor de nosotros mismos.

A diferencia de los placeres, cuando fluimos sí aparecen más pensamientos y procesos cognitivos, la duración de estas emociones es mayor en el tiempo, nos entrenables y parece que no producen habituación y otro aspecto importante es que tienen una influencia positiva en nuestra autoestima porque refuerzan la disciplina, la superación, nuestras virtudes y nuestros valores.

Después de la revisión que hace Seligman sobre las emociones, la propuesta es sencilla, disfruta de los placeres elementales y aprende a dosificarlos en el tiempo para no habituarte, haz de cada sensación una experiencia gourmet que te permita amplificarlos con tu atención y tu concentración. Y busca experiencias de flujo en las que entrar para disfrutar con lo mejor que ya llevas dentro.

FRASE: “Disfrutar de todos los placeres es insensato. Evitarlos es insensible”. Plutarco

ESCÚCHALO AQUÍ:

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.