PERSONALIDAD Y ESTRÉS

No todas las personas se relacionan con el estrés de la misma manera. Dependiendo de su personalidad, de su forma de percibirse a sí mismas y a los demás, el modo de responder a las tensiones de su vida es distinta. Os presento varias formas de responder al estrés.

La denominada personalidad tipo A se refiere a personas competitivas, muy orientadas al éxito, que disfrutan más el resultado que el proceso para llegar a él. Son hiperactivas, enérgicas y agresivas al relacionarse con los demás. Viven instaladas en la urgencia, sobrecargadas de plazos de entrega, tareas a finiquitar y listas que completar. Su falta de empatía hace que se las perciba como hostiles. Se generan a sí mismas y generan a los demás tensión constante por lo que el estrés suele ser su estado emocional más habitual. Su estrés lo confunden con velocidad, eficacia y contundencia.

La denominada personalidad tipo B se refiere a personas relajadas y satisfechas de sí mismas porque la aceptación del mundo tal y como es, es una habilidad que tienen muy desarrollada. Expresan sus emociones sin necesidad de atacar a los demás, por lo que generan respeto a su forma de ser. Con respecto a sus objetivos y metas, suelen ir lentos pero seguros, lo que hace que lleguen a metas altas sin sufrir las consecuencias del exceso de ambición, las urgencias y el “pánico a no ser nadie”. Son los más sanos con respecto al estrés y gozan de una buena autoestima. Su estrés suelen percibirlo como una señal para equilibrarse de nuevo ante algo que les perturbó.

La denominada personalidad tipo C se refiere a personas cooperadoras, complacientes y conformistas. Inhiben sus emociones negativas (miedo, tristeza y enfado), emociones que se quedan estancadas dentro de la propia persona y que intoxican su estado de ánimo. Aceptan con sumisión y resignación lo malo que les ocurre, sin adoptar una postura asertiva. Su respuesta a la tensión suele ser una tendencia a la indefensión, lo que les acerca a lo depresivo. Su estrés puede convertirse en depresión.

Por último, la denominada personalidad tipo D se refiere a personas inhibidas socialmente, que se sienten tensas e inseguras cuando se relacionan con otras personas, por lo que tienden a evitar este tipo de encuentros. Son “pasadoras de pena”, con más atracción por lo negativo que por lo positivo, pesimistas y melancólicas. La infelicidad es más un estado emocional de fondo, habitual y aceptado, que una situación que les moleste y quieran solucionar. Su estrés puede convertirse en una sensación de angustia continua.

Frase: “La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna” · Arthur Schopenhauer

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