LA NEGACIÓN

A veces la verdad nos amenaza de tal manera que preferimos negarla antes que aceptarla. Sentimos que aceptar la verdad generaría tal crisis en nuestras vidas que acabamos eligiendo la ceguera antes que la clarividencia. Con la negación la amenaza desaparece temporalmente, la verdad es esquivada de forma momentánea y ganamos un tiempo de pseudotranquilidad hasta que la verdad vuelve a llamar a nuestra puerta.

Si la verdad que negamos en el fondo no es tan importante para nuestra vida, la negación no deja de ser una mentirijilla o una mentira piadosa. Pero si negamos una verdad fundamental para nuestro bienestar el riesgo es muy alto. No subestimemos la capacidad de negación que tenemos los seres humanos. Hemos llegado a negar que la tierra gira alrededor del sol. Negaciones más cercanas a nuestro día a día es negar un deseo, negar una enfermedad, negar una adicción o negar un conflicto.

Decía Isaac Asimov que negar un hecho era fácil, pero que el hecho seguía siendo un hecho. La negación es una señal de inmadurez psicológica, un termómetro para determinar nuestro grado de edad mental a la hora de enfrentarnos a los retos de nuestra vida. La ganancia a corto plazo de negar lo que ocurre no compensa la pérdida a medio o largo plazo que supone dar una mala solución a una crisis. Tapar la herida no la cura, la empeora.

Afrontar la verdad es un acto de autoestima y de valentía. Conocernos mejor, sin castigarnos ni acobardarnos, sin sentirnos culpables sino responsables de nuestra vida es el paso fundamental para superar el deseo de negar aquello que nos amenaza. En la aceptación de la verdad está el cimiento para desarrollar una personalidad exitosa, que se valora a sí misma y se aprecia más allá de errores y problemas. Desde la verdad nos respetamos a nosotros mismos.

Frase: “El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende” · Blaise Pascal

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RECOMENDACIÓN:

“Negación

Cuando la famosa historiadora norteamericana Deborah E. Lipstadt acusó a determinados periodistas e historiadores de negacionistas en su libro “La Negación del Holocausto”, fue denunciada por el negacionista británico David Irving, un famoso periodista e historiador admirador de Hitler, y que se querelló en 1996 contra ella por difamación. Entonces Lipstadt se propuso derrotar a Irving y los negacionistas en Inglaterra únicamente con expertos en el ámbito académico, sin llamar a declarar siquiera a un sólo superviviente de la Shoah.

 

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