INDECISIÓN

La indecisión es el resultado de una contradicción interna. De una lucha entre el deseo y el deber, del pulso entre lo de siempre y lo nuevo, del contraste entre lo que yo opino y lo que opinan los demás. La indecisión se alimenta de la duda, la incertidumbre y el autoengaño, vive con el miedo a la equivocación y al que dirán y es muy sensible al sufrimiento y la ira de terceras personas.

La indecisión es el espejismo en el que se confunde al personaje que todos llevamos dentro. Crece y se nutre con el diálogo interno de nuestro Yo Narrador, que nos cuenta historias inquietantes, abrumadoras o falsamente edulcoradas, con las que justifica la parálisis y la porstergación a la hora de pasar a la acción y resolver las cuestiones sobre las que nos mostramos indecisos.

El miedo al cambio real y definitivo, las incontables segundas oportunidades y los aplazamientos, son las causas y consecuencias conductuales de la indecisión. El indeciso intenta las cosas muchas veces pero sin hacer cambios efectivos. En realidad cambia para seguir igual. Pone buena voluntad y arrojo, pero hasta un límite, porqué cuando llega el momento de la verdad, el vértigo le frena en seco, se arrepiente y retrocede con una mezcla de justificación, alivio y culpa.

Ese es el ir y venir de la indecisión, avanzar y retroceder, lanzarse y pararse. Cada movimiento tiene efectos, cada incoherencia araña y lesiona la autoestima y termina pasando factura. El precio siempre es el mismo, la inseguridad, la desconfianza y la angustia de volver al punto de partida, sino más atrás.

El temor al cambio, la postergación, la pereza y todas las adicciones son aliados de la indecisión. Todo aquello que sirve para distraernos nos salva de decidir, de escoger y renunciar, y de asumir la responsabilidad y las consecuencias de nuestros actos. Con la decisión salimos del limbo abstracto donde las cosas son y no son la mismo tiempo y entramos en el mundo de lo concreto.

Hay un tiempo para pensar y analizar los pros y los contras. Donde valorar las razones, motivaciones y consecuencias de nuestros planes. Escuchar las opiniones de otras personas, reflexionar, y prestar atención a nuestra intuición.

También hay un tiempo para hacer, para arremangarse y pasar a la acción, para empezar a materializar en la línea temporal los planes que hicimos durante el tiempo de pensar.

Entre medias de esos dos tiempo está la decisión. La decisión cierra el tiempo de pensar y abre el tiempo de la acción. Pero entre esos dos tiempos se instala la fisura de la duda. Allí es donde se cuestiona nuestra decisión, ¿saldrá bien?, ¿es una locura?, ¿tal vez los otros tengan razón y yo no?, ¿es mucho riesgo?, ¿podré?… Al principio es un línea apenas perceptible, pero si no pasamos a la acción rápidamente, la fisura se ensancha, se transforma en un abismo, y el paso a la acción nos produce vértigo y nos parece imposible. De las profundidades de ese abismo nace la indecisión y con ella, la inseguridad, el miedo y la baja autoestima. Porque el mensaje último de la indecisión es. “No eres capaz. Tú no puedes”.

Pero recuerda, que cuando te escuchas desde la serenidad, y lo haces con sinceridad, permitiendo que se expresen tu mente y tu corazón. Cuando apartas el miedo, la rabia o la tristeza, siempre sabes cual es decisión que más te conviene. Tal vez a los otros, puede parecerles una locura, pero en el fondo tú sabes que es lo tienes que hacer. Desde la autoestima, cuando estás contigo, todo está claro.

Adelante… tú puedes.

Frase: “Quien escuha la voz del corazón no se equivoca nunca” · Dalai Lama

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RECOMENDACIÓN:

Sí o no. Guia práctica para tomar mejores decisiones” · Spencer Johnson

En clave de fábula, mediante el ameno relato del viaje de aprendizaje que emprende un joven, en compañía de un destacado hombre de negocios y famoso excursionista, el autor nos enseña a centrarnos en las necesidades reales por encima de los deseos y a reconocer las opciones poco evidentes. Nos muestra también cómo mediante la integridad personal, la intuición y la introspección, podemos elegir la vía de acción más adecuada. Quien desee potenciar las habilidades que le permitirán tomar mejores decisiones le sacará el máximo partido al sistema propuesto en Sí o No, y que ha sido puesto en práctica en un sinnúmero de importantes compañías norteamericanas.

 

1 Comentario
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    Orlando Restrepo R
    Publicado a las 03:24h, 27 febrero Responder

    Si puedo muchas gracias bendiciones miles

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