SABER LIBERARNOS

El ser humano está programado para errar, para equivocarse y para rectificar a través del aprendizaje. Hasta aquí parece estar todo correcto, sin embargo, nada más lejos de la realidad, el aprendizaje es nuestra asignatura pendiente.

Muchas veces, cuando algo nos molesta, o nos fastidia o nos irrita, experimentamos una sensación de displacer y acto seguido, nuestra mecánica emocional se pone en marcha para gestionar dicho mal estar. Aquí es donde se produce una pequeña interferencia en el aprendizaje de la autogestión emocional.

La mayoría de las veces, “creemos creer” gestionar correctamente dicha incomodidad, alejando nuestra atención del problema e ignorando por completo lo que nos dicen nuestras emociones. Esto es errar y perpetuar un mal aprendizaje.

Negando lo hechos o las evidencias de que algo que hemos vivido no nos ha ido bien, avivamos el conflicto latente entre el yo, mi conflicto y el otro, relegando de tal modo la sanación a un lugar recóndito de nuestro ser.

Callar no es una opción y bien sabemos que es la primera respuesta que adoptamos. Si guardamos silencio ante algo que hemos vivido como injusto, se desencadenan manifestaciones tremendamente dañinas para nosotros y para las demás personas. Por lo tanto, es importante en estos casos, volver a evaluarnos, examinando con cuidado qué es lo que nos ocurre, por qué nos ocurre y qué emociones están en juego. Una vez hayamos hecho este primer ejercicio, deberemos atender al segundo paso; saber expresarnos.

Para tener una buena comunicación emocional, uno de los primeros pasos que deberemos dar será el poder concedernos la libertad de poder expresarnos. Esto, en primera instancia, parece fácil, pero no lo es. Para poder liberar, es importante creer en nosotros y alcanzar la serenidad suficiente para poder comunicarnos a través del entendimiento.

El segundo paso, y no por ello menos complicado, es saber cómo y cuando expresarnos. Captar el momento adecuado y más aún, saber hacerlo a tiempo, es un trabajo que requiere de una gran virtud, saber estar presentes.

Para poder poner en marcha estos pasos, tan solo hay un camino:

  • Aceptar que podemos equivocarnos y obligarnos a mejorar.
  • Manifestar lo que pensamos con serenidad y con tacto.
  • Expresar las emociones cuando el deseo de hacerlo sea inconfundible.

Frase: “Cuando hablas, solo repites lo que ya sabes; pero cuando escuchas quizás aprendas algo nuevo” · Buda

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RECOMENDACIÓN:

“El mundo en tus manos” · Elsa Punset

Tras el éxito de Una mochila para el universo, Elsa Punset vuelve con un libro que nos ayudará a mejorar nuestra forma de conectar con los demás. Si Una mochila para el universo se centraba en el ámbito personal de la inteligencia emocional, en este nuevo libro la autora abre su mirada para ayudarnos de entender mejor cómo conectamos con los demás en un mundo cada vez más interconectado en todos los sentidos, que nos obliga a convivir más que nunca, y necesitamos aprender a relacionarnos en este nuevo contexto.

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