AGRADEMOS

Convivimos en una sociedad difícil, llena de demandas, donde las expectativas de los demás, en la mayoría a de los casos, priman sobre los valores relacionales sanos. La rivalidad, el poder, el miedo o el sufrimiento son algunas de las emociones o sentimientos que nos alejan de la verdadera vivencia del poder relacionarlos, compartir y experienciar la vida sin etiquetas o juicios de valor.

Como bien sabemos, los seres humanos somos seres sociales que  necesitamos de la conexión con otros ya que gran parte de nuestra felicidad dependerá del modo en el que se gesten dichas relaciones. Por ello, todos y cada uno de nosotros solemos poner en marcha ciertos mecanismos inconscientes para agradar y formar parte de un grupo. Querer agradar es legítimo, sin embargo querer agradar a todos puede convertirse en una tóxica quimera de nuestra infelicidad.

Es importante comprender que si cedemos constantemente ante las expectativas externas, nuestra personalidad sufrirá un impacto emocional severo, ocasionando heridas en nuestra genuinidad y originalidad personal.
Nuestro ego es suficientemente poderoso para poder desfigurar o negar lo que realmente somos, simplemente para recibir el beneplácito o el visto bueno de los otros.

Llegados a este punto es importante atender al viejo dicho “conócete a ti mismo” ya que en él reside la clave de la verdadera a felicidad personal.
Conocerse significa trabajar, trabajar para encontrar el equilibrio entre lo que fuimos, somos y queremos ser. Conocerse implica un acto de Amor y generosidad hacia uno mismo, un autoregalo fascinante por el que poder navegar sin temor a hundirnos, ya que todo conocimiento nos enriquece y nos hace más fuertes.

No necesitamos ser admirados, ni modificar nuestra personalidad para agradar, como humanos necesitamos apoyo, cariño y afecto. Relacionarse no implica que uno no tenga que perder su esencia, más bien al contrario; relacionarse implica acercarse cada día más a lo que uno es, amando a los otros con sus propias peculiaridades sin tener que sufrir o entrar en conflictos por ellas. Nadie será como esperamos que sea, ya que cada uno es como quiere o como puede.

Por ello es importante tener en cuenta que en la relación con otros, los errores no pueden resultar más relevantes que los aciertos, es importante cambiar este prisma para sanar nuestro ego y la imagen que equivocada que tenemos de nosotros mismos. Solo así concederemos una tregua entre, las expectativas y las demandas externas que tienen de nosotros y las que nuestro propio ego genera.

Frase: “Cuando las expectativas de uno se reducen a cero, uno aprecia lo que realmente tiene” · Stephen Hawking

ESCÚCHALO AQUÍ:

RECOMENDACIÓN:

“La busqueda de la felicidad” · Tal Ben-Shahar

O aprendemos a fallar o fallamos al aprender”.
El perfeccionismo es una especie de neurosis. Nos esforzamos día a día para alcanzar un imposible. Queremos parecer más jóvenes, ganar más dinero, vivir una vida plena y sobresalir en los deportes. Sin embargo, según Tal Ben-Shahar, prestigioso profesor de la universidad de Harvard, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad. ¿Debemos dejar de marcarnos metas más altas? ¿Abandonamos nuestros retos? ¿Es bueno el conformismo? La respuesta es negativa. Lo que el autor propone es aprender a diferenciar entre el perfeccionismo neurótico y el perfeccionismo positivo, u optimalista como él lo llama. La gran diferencia entre perfeccionistas y optimalistas reside en que los primeros niegan los fallos; los segundos los aceptan con humildad; los perfeccionistas olvidan sus malas decisiones; los optimalistas las tienen siempre presentes. Sísifo era un perfeccionista mientras que Ulises era un optimalista. Para alcanzar la felicidad debemos disfrutar del éxito, apreciarlo, agradecerlo y aceptar el mundo tal y como es.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.