ADOLESCENCIA, SEXUALIDAD Y AUTOESTIMA

Hablemos sobre la sexualidad con nuestros adolescentes. ¿En serio? ¿es preciso?

Tendemos a la exclusiva y repetitiva intervención en educación sexual basada en la enseñanza de los métodos de planificación familiar y la salud sexual y reproductiva y si puede ser explicada por otros, en los colegios o institutos, por compañeros de clase, en internet, etc. mucho mejor ya que tener que hablar con mi hijo o con mi hija sobre este tema frecuentemente pone los pelos de punta, nos da una terrible vergüenza, tememos incitarles a mantener relaciones sexuales o tal vez no sabemos ni por dónde empezar a tratar el tema.

Quizás, comenzaría por dejar de contar el cuento de la cigüeña y explicar con naturalidad como nos reproducimos los humanos. Si tu hijo o tu hija ya son preadolescentes o adolescentes seguramente ya saben que no venimos volando desde París.

La sexualidad se intensifica con la pubertad ocupando un lugar central en el desarrollo del adolescente. Su orientación tiene a la autoestima como uno de sus pilares fundamentales.

El nivel de autoestima es crucial para la toma de decisiones de cada individuo. Es ese sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo que va unido al sentimiento de competencia y valía personal y en función de él nos impulsamos o nos motivamos hacia unos u otros objetivos. Saber mantener un comportamiento coherente y alinear lo que pienso, lo que siento y lo que hago, ser capaz de cuidarme y auto-protegerme, respetarme y hacer que me respeten, saber decir no, no tener necesidad de aprobación y de aceptación y saber priorizarme, permitirme el auto-conocimiento sin juzgarme, aceptar mi cuerpo y mi sexualidad, etc. son cuestiones que están directamente relacionadas con los niveles de autoestima y muy implicadas en algunas de las conductas asociadas a la incipiente sexualidad.

La impulsividad que acompaña a estas edades, la falta de conocimientos sobre la sexualidad y las prácticas sexuales junto con las ideas vagas o distorsionadas, la inexperiencia con la creencia de “estar de vuelta de todo”, la influencia social, la disfunción familiar, … son algunos de los factores de riesgo asociados a, por ejemplo, los embarazos no deseados en adolescentes. Sin embargo, se ha demostrado que en la mayoría de los casos la base de toda esta problemática asociada a la conducta sexual (embarazos tempranos, enfermedades de transmisión sexual, prácticas sexuales no deseadas, etc.) es de orden psicológico. Entre ellos, la baja autoestima es sin duda el factor más estudiado y comprobado como agente fundamental de las conductas de riesgo, ya que de ella nace la inseguridad, el miedo a ser rechazado, tener bajas aspiraciones en la vida o una falta de autocontrol emocional.

Evitar o negar el comportamiento sexual de nuestros hijos preadolescentes o adolescentes es una práctica habitual y muy arriesgada. No dejarles salir por la noche, intentar evitar según qué compañías, no querer comprarles preservativos, negarnos a hablar del tema con ellos,… no evitará que tu hija o tu hijo pierdan la virginidad y realicen prácticas sexuales con otras personas, lo único que generará es distancia en esa área vital tan crucial, el desconocimiento de sus pasos, incomunicación y privarles de un valioso recurso para afrontar todas sus dudas y posibles situaciones de conflicto que puedan surgir (rotura de un preservativo, incomodidad con la pareja,…).

Se valiente y no te pierdas cómo crece.

Enseñar a nuestros hijos e hijas a mantener relaciones sexuales seguras y placenteras basadas en una alta autoestima mediante la educación y la prevención, es la clave para un buen desarrollo sexual y para un buen vínculo familiar.

Frase: “No hay amor sin instinto sexual. El amor usa de este instinto como de una fuerza brutal, como el bergantín usa el viento». José Ortega y Gasset

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