La frustración es la emoción que sentimos cuando una expectativa no se cumple, cuando lo que deseamos no es lo que obtenemos o simplemente cuando la cosas tardan en llegar o no llegan. Es la reacción que tiene un niño cuando le impedimos hacer algo que quiere o no le damos lo que pide. La frustración nos lleva a actuar de forma impulsiva, generalmente desproporcionada, con una alta tasa de malestar y sin valorar las consecuencias de nuestros actos. Normalmente va asociada a la rabia, pero también ir acompañada de miedo, tristeza o decepción. En cualquier caso emociones con connotaciones negativas. El control de la frustración es lo que se conoce como tolerancia a la frustración. Y desarrollar una buena resistencia a la frustración es algo que lleva tiempo y marca la diferencia entre una afectividad infantil y una adulta. Hay muchos adultos que frente a las contrariedades de la vida tienen reacciones infantiles, auténticas rabietas. De hecho muchos de los problemas que surgen durante la adolescencia y posteriormente guardan relación con las dificultades para manejar...

Casi todos nos sentimos tentados a aplazar nuestras decisiones haciéndolas coincidir con una fecha significativa. Elegimos el primer día del año, el inicio del curso escolar, el día de nuestro cumpleaños o el de nuestro divorcio. Fijar una fecha para comenzar una nueva actividad es, no obstante, muy útil, pues nos permite un tiempo para que nuestra mente pueda asimilar el cambio que nos proponemos. Además, nos marca una cita ineludible con nosotros mismos. Es relativamente fácil fijarse unos objetivos cuando aún no los sentimos como una novedad inminente en nuestra vida, y eso nos permite evaluar con mayor perspectiva y precisión nuestra capacidad y nuestro foco de interés. Nos proporciona el necesario distanciamiento de nuestra realidad más próxima para imaginar la realidad que queremos construir en el futuro. Si nuestro propósito ha sido bien meditado y nos hemos tomado el tiempo suficiente para elaborar un plan, lo más seguro es que el día de la fecha tope nos pongamos en marcha con una energía renovadora, aprovechando el momento como una auténtica oportunidad para crecer, incrementando también...

Para mantener el orden, ya sea en el ámbito personal, profesional, emocional, de la salud o financiero, necesitarás reglas. Las reglas además te permiten llegar a acuerdos con otras personas y crear sistemas y métodos para hacer las cosas de forma más o menos estable al margen de quien las haga. Las reglas funcionan como un hilo invisible y te conducen paso a paso por el laberinto de lo incierto hacia un final previsible y estable. Por eso cuando las sigues te otorgan seguridad durante el proceso y confianza en los resultados que esperas lograr. Pero para que las reglas te resulten útiles, tienen que ser tus reglas. Las reglas de los otros tal vez no siempre resulten para ti. Eso no quiere decir que sean únicas, puedes compartirlas con otras personas, pero en algún momento has tenido que hacerlas tuyas. Las reglas ajenas son como los zapatos ajenos, a veces no son tu talla, te hacen rozaduras, se te salen, no te permiten avanzar a tu ritmo y puede que te termines cayendo. Para que tu sistema...

Sin orden reina el caos, el desconcierto y la incoherencia. Sin disciplina lo que hay es dejadez, postergación e incertidumbre. Orden y disciplina guardan relación con la excelencia en los resultados, el logro de metas y objetivos, madurez, fiabilidad, solidez, estabilidad, credibilidad y confianza. Y también guardan relación con salud, poder y felicidad. Cuando tu cuerpo se desordena, y tu corazón late de forma desacompasada y arrítmica, o la respiración se te altera, seguramente sufres algún tipo de problema físico. Cuando tus funciones biológicas se desorganizan y no se ajustan de forma disciplinada a los procedimientos impresos en tu ADN desde hace miles de años, tus digestiones ya no siguen el riguroso proceso habitual o tu sistema nervioso parece haber olvidado el método para que todo funcione con sincronía y precisión, seguramente has enfermado. Te guste o no, disciplina y orden se relacionan de forma muy estrecha con salud física y psicológica. Todas las adicciones son el resultado de la pérdida de disciplina y lo primero que hay que entrenar para recuperar el control sobre la propia...