La incertidumbre es lo que sentimos cuando salimos de la zona de confort. Dentro de ella tenemos la fantasía y la sensación de encontraros seguros y tranquilos. La zona de confort no es en realidad un espacio físico, son un territorio mental e imaginario, donde todo resulta predecible, conocido y familiar. Una especie de “corralito psicológico” estable y previsible. Sin cambios ni sorpresas que amenacen el orden interno. Los “Cisnes Negros” se mueven como fantasmas silenciosos...