Está mal visto cometer un error cuando en realidad es de las mejores herramientas que tenemos de aprender y de cambiar.   Sin ellos y sus consecuencias muchas veces nos quedamos estancados, no arriesgamos, no evolucionamos y por tanto no crecemos.   Cometer errores es sano. Eso sí, a poder ser no siempre los mismos. Para ello con consciencia y reflexión conviene que aprendamos que nos llevó a ello, cómo analizamos la situación en ese momento, que decisiones...

Decía Confucio que el hombre que comete un error y no lo corrige, comete un error más grande. Lo peor por tanto no es cometer un error, sino tratar de justificarlo y camuflarlo en vez de aprovecharlo. Ser obstinado y no aceptar lo que se ha hecho, por orgullo y ego. Creer que uno es omnipotente, infalible, que todo lo hace bien. Y lo que hace mal escapa a su control, es obra de otros...