La persona que se victimiza se considera a sí misma y se comporta como tal, lamentándose por su mala suerte, por la agresión (real o imaginaria) sufrida, culpando a otros de lo que le sucede, quejándose y aclamando un “pobre de mí”. No hay nada que anule más a las personas, o que impida ejercer su poder y crecer en la adversidad, que esa tendencia psicológica a sufrir por lo vivido. Y puede que lo vivido haya sido dantesco,...

Cuando pudiendo ser feliz no lo eres, seguramente te estás excluyendo. La exclusión es la forma que tienes de vivir de una manera dolorosa cualquier tipo de experiencia cuando las circunstancias son objetivamente positivas y favorables. Puedes excluirte en solitario y no disfrutar de la salud que tienes o de la ciudad en la que vives. También puedes excluirte de otras personas y no ser feliz con unos amigos que te quieren o con un hijo...