Hay momentos de nuestra vida en los que nos sentimos vulnerables, heridos por sucesos negativos que ponen a prueba nuestra capacidad de salir adelante. Nos sentimos vulnerables cuando nuestra intención de controlar lo que nos sucede desaparece peligrosamente y nos asemejamos a barquitos de papel a la deriva dentro de la corriente de la vida y lanzados contra arrecifes que nos lastiman. No somos dioses, somos humanos y las heridas forman parte de la vida....