El infierno está en tu mente. Allí te abrasas y te consumes con pensamientos con los que tú te haces daño a ti mismo. Dan igual tus circunstancias, no importa que disfrutes de una salud de hierro, que a tu alrededor haya personas que te demuestren su amor y aprecio, que tengas un trabajo envidiable y dinero suficiente para llevar una vida desahogada. Da igual que tus hijos crezcan sanos y felices o que cuentes...