Decía Confucio que el hombre superior piensa en la virtud y el hombre vulgar piensa en la comodidad. La zona de confort hipnotiza y seduce, creando parálisis, pereza y procastinación. Cuando el principal fin en mente es permanecer en la zona de confort, se corre el riesgo de consumirse, pudrirse emocionalmente aunque no pase nada malo. Estar parado es entonces realmente retroceder. Parapetarse en la zona de confort es abandonarse, resignarse, rendirse, acomodarse. También hay superstición...