Existen dos tipos de personas, los que explican sus problemas culpando a los demás y los que se culpan a sí mismos cuando algo va mal. Los primeros son expertos en mirar alrededor y buscar culpables con los que justificar el motivo de su frustración. Cuando algo no les funciona en el trabajo enseguida pueden argumentarlo diciendo que han tenido la mala suerte de caer en la empresa inadecuada, la desgracia de tener un incompetente por jefe,...