Hace tiempo que llegó la hora de irte de donde has estado, de donde has disfrutado, de donde has crecido, de donde has aprendido, de donde has amado, de donde has trabajado. Se ha cumplido un ciclo y lo sabes. Las señales empezaron débiles y dispersas para tornarse en rotundas y constantes. Y no eres tonto, ni estás ciego o sordo. Estás forzando la situación porque te resistes a irte. Niegas el hecho de que...