Caer en la locura es uno de nuestros miedos atávicos. “Perder la cabeza”, “perder el control”, desquiciarse” puede ser experimentado como una situación puntual o la antesala de un mal mucho más grave. Hace relativamente poco tiempo la locura era tabú y sinónimo de chiflado, enajenado o trastornado. Era la enfermedad mental algo que les pasaba a otros, lejos de nosotros y de los que se encargaban psiquiátricos y camisas de fuerza. Los locos estaban...