En el juego de la vida, se gana y se pierde. Competir forma parte de vivir y se rivaliza por reconocimiento, por éxito, por resultados o por afecto. No es tanto un acto de lucha encarnizada e inhumana donde el hombre es un lobo para el hombre, como el sano objetivo de emular, medirse y concursar en la aventura de la vida. Esa es la primera reflexión sobre perder y ganar: una parte apasionante de...