No es soñar como dormir, es soñar como vislumbrar, imaginar y fantasear. Soñar de verdad es apuntar muy alto con nuestra imaginación. Tan alto, que puede parecernos imposible. Somos capaces de matar nuestros sueños con cuchillos como la falta de tiempo, la falta de recursos, la falta de fuerzas o la falta de ayuda. Si no nos ilusiona, si no nos enciende, si no nos hace volar, entonces no es un sueño. Y la posibilidad...